Cuanta tierra necesita un hombre.jpgLeón Tolstoi, el monstruo ruso autor de La guerra y la paz y Ana Karenina, escribió también varios cuentos cortos. Uno de ellos, “¿Cuánta tierra necesita un hombre?”, cuenta la historia de un campesino ruso llamado Pajom y su insaciable ambición por tener cada vez más tierras.

 

“¡Si tuviera toda la tierra que quisiera” dice Pajom, “no tendría miedo de nadie, ni siquiera del diablo!”


El diablo (que es puerco) lo oye y decide poner a prueba su ambición. Detrás de cada transacción de tierra que hace el campesino está diablo. La mujer de Pajom trata de razonar con él, de decirle que ya están bien, que ya tienen lo suficiente, pero Pajom quiere más tierras, cada vez más lejos de casa. Nunca contento con lo que tiene, nunca satisfecho en su lugar, Pajom sigue moviéndose a predios cada vez más grandes. Su ambición es el fuego del que se nutre el diablo hasta hacer caer a Pajom en una última prueba por conseguir un lote enorme.

 

tolstoi nordica.jpgDos editoriales españolas publicaron en 2010 y 2011, dos versiones del mismo cuento. La más reciente es de la pequeña casa editorial Nórdica Libros (la misma editorial que publica la autobiografia del premio Nobel Transtromer). Esta versión, con el texto original, viene acompañada de unas bellísimas ilustraciones de Elena Odriozola, en las que vemos a un Pajom inescrutable, de barba larga y un abrigo verde menta que hace juego con las guardas, las portadillas y los títulos del libro. Además de unas vacas blanquinegras y un par de árboles de corteza blanca y hojitas verdes, sólo Pajom habita estas páginas.

 

En esta Feria del Libro, quiso la fortuna que me encontrara a muy buen precio la última copia del mismo cuento de Tolstoi publicado por Edelvives. Esta edición es la adaptación gráfica a cargo de Miguel Ángel Díez, quien además inserta, mediante un personaje menor del cuento original, otros relatos de Tolstoi como “El zar y la camisa” y “Los hilos delgados”. La adaptación es realmente genial: le da cara y voz a la mujer de Pajom, profundiza ciertos rasgos psicológicos de Pajom que en el cuento quedan implícitos, y muestra a un diablo de seis ojos rondando en el paisaje y en la casa de Pajom, azuzando al campesino, metiéndose en sus sueños, nublando su razón.

 

El cuento de Tolstoi es como una variación secular de la historia bíblica de Job en la que Dios y el Diablo hacen una apuesta por la fe de Job. Según Dios, no importa qué desgracia le caiga a Job, él nunca renegará de su fe. El diablo opina lo contrario y azota a Job con todas las plagas y desgracias posibles. En el cuento de Tolstoi no hay Dios sino una mujer razonable sin voz ni voto. A Pajom tampoco lo cerca la desgracia. Al revés, con cada transacción el campesino aumenta sus fortunas y con ellas su ambición. Pero mientras que Job mantiene constante su fe hasta recuperar todo lo perdido en la apuesta cósmica, Pajom mantiene constante su ambición y su infelicidad hasta perder todo: tierra y vida. 

 

Acá el “tráiler” del libro de Nórdica

 

Acá imágenes de la versión de Edelvives:

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Hace un par de años, la apabullante respuesta positiva que generó la novela Freedom de Jonathan Franzen desencadenó un pequeño drama mediático sobre la ventaja crítica que tienen los hombres, blancos, anglosajones como Franzen frente a las mujeres. Se hicieron estadísticas de las páginas de reseñas del New York Times que revelaron que de los 545 libros reseñados entre junio 29 de 2008 y agosto 27 de 2010, 62% fueron escritos por hombres, y el 38% restante escritos por mujeres.

 

Este dato me inspiró a sacarle estadísticas a la selección de libros de este número de Arcadia. La revista incluye una separata de 100 reseñas y recomendaciones de libros, entre los que se incluyen novelas, cómics, cuentos cortos y muchos libros de no ficción (historia, memorias personales, ensayo, etc).

 

Aclaro que para seleccionar los libros se convocaron todas las editoriales y distribuidoras de las que teníamos noticia en la revista, además de pedir consejo a libreros y lectores. En la selección se incluyeron libros publicados entre noviembre 2011 y abril de 2012 y libros que no hubieran estado disponibles antes en el mercado nacional por motivos de distribución. La otra condición era que no hubieran salido en la Lista Arcadia de diciembre.

 

Estas son las estadísticas de las separata de 100 libros de Arcadia:

 

39% de los títulos son novedades de ficción y no ficción colombiana

17% de los títulos reseñados son escritos por mujeres

30% de los reseñistas son mujeres

24% de los títulos son publicados por editoriales independientes colombianas

33% de los títulos son publicados por editoriales independientes extranjeras

10% de títulos son publicados son del grupo Prisa

8% de títulos son publicados son del grupo Random

5% de títulos son publicados son de Planeta

 


 

catalinaholguin

Y todos a comer del muerto más célebre: Joe Arroyo

por Bloguero Oficial el 03-26-2012 12:21 AM - fecha de última edición 03-26-2012 12:28 AM

silva.jpgHace unas noches fue el lanzamiento del libro de un periodista que trabajó en Semana y ahora en El Tiempo. El periodista lleva a cuestas dos premios Simón Bolívar y un India Catalina. La editorial, Random House, organizó un lanzamiento como pocos se ven en este showbiz literario: Orquesta La 33, dos copas de vino per cápita y pasabocas, todo en un bar de moda del parque de la 93. La mayoría estaban ahí por el gancho del vino, los pasabocas, el bar de moda, la Orquesta y el tema del libro en cuestión. O al menos yo sí.

 

El presentador—un costeño, narrador de partidos de fútbol y papá de otro periodista reconocido—elogió al periodista y su libro y luego le cedió el micrófono al periodista quien, muy amablemente, reveló todos los secretos del libro y anunció su intención de hacer justicia. Resulta que a Joe Arroyo, cantante estelar de salsa y compositor, fue explotado por su tercera mujer, Jacqueline Ramón, al punto de provocarle la muerte. Ella y el manager Luis Ojeda firmaron contratos por Arroyo, lo alejaron de su familia, lo encerraron en un apartamento, lo manipularon, y lo obligaron a cantar a sabiendas de que estaba enfermo y moriría.

 


Abelardo.jpgLas hijas del cantante reclaman en todos los medios que a su papá lo mató esa señora. Menos de un mes después de su muerte el 26 de julio de 2011, el archifamoso abogado Abelardo de la Espriella (el mismo abogado de David Murcia, Mr DMG) tomó el caso. Según reza una noticia de El Universal, el 12 de agosto de 2011, ante la Fiscal General de la Nación, Vivianne Morales, denunció el abogado Abelardo De la Espriella a Jacqueline Ramón, viuda de Joe Arroyo, por los presuntos delitos de homicidio preterintencional, fraude a resolución judicial y la inasistencia alimentaria”. La elección de abogado indica, de entrada, que habrá publicidad y mucho dinero. (Por cierto, el penalista lanzará un delicioso libro esta Feria del Libro, que es realmente, una entrevista que le hace el publicista Angel Becassino, quizás el mismo publicista que le tomó las fotos para su web de Lawyers Enterprise). (foto tomada de la web Lawyers Enterprise)

 

Hasta ahí la tragedia del cantante.

 

A ésta, se suma la tragedia del periodista (que por cierto, pasa de agache en su propio libro con las acusaciones a RCN). Mientras que Arroyo fue abusado por la maléfica Jacqueline, el periodista fue abusado por RCN, la cadena que realizó una telenovela basada en la vida del cantante. El 5 de diciembre de 2011, reporta Semana.com: “Con la ayuda del abogado Jaime Granados Peña, el pasado 27 de noviembre el periodista Mauricio Silva interpuso demanda en la Fiscalía contra el canal RCN, afirmando que varios capítulos de la telenovela El Joe, la leyenda están basados en la biografía que él [Silva] escribió. Uno de sus argumentos más dicientes es que el canal en un principio se mostró interesado en comprar los derechos para adaptar el texto en formato televisivo.”

 

Pero hasta ahí no va la tragedia del periodista.

 

Yo diría que la tragedia continúa con la publicación de su mediocre libro ¿Quién mató al Joe?, el mismo librito de 100 hojas lanzado hace unas noches en el parque de la 93, un librito escrito en el tono y el estilo de El Espacio. Haciendo uso de un lenguaje sensacionalista y plagado de clichés, el periodista construye una investigación especulativa, basada en el testimonio de las implicadas en un caso judicial que, de responder a la pregunta que lanza el periodista con la respuesta que propone una y otra vez (i.e. Jaqueline Ramón, tercera esposa de Joe Arroyo, mató a su marido), se ganarían  el dinero que su papá, al parecer, nunca les dio.


Si uno lee bien el texto de Silva, lo primero que destaca es que Arroyo no fue un papá atento a las necesidades económicas de sus hijos, por ponerlo en términos blandos. “Tanto Tania como Adelita [las dos primeras hijas de Arroyo] se las arreglaron para sobrevivir por su cuenta en Barranquilla, en vista de que su mamá, durante casi toda la década de los ochenta, se dejó llevar por el vicio y la pena que le produjo haber perdido su amor adolescente. Por entonces, la ex señora de Arroyo deambulaba las calles y ‘ollas’ de Cartagena, al borde de la indigencia. Las niñas, muy valientes, habitaban solas una casa de la Ciudadela 20 de julio, cerca al estadio metropolitano de ‘La Arenosa’”(45).  


Páginas más tarde, Silva explica la turbia movida económica que realizó el cantante justamente para no girar dinero por una demanda de manutención entablada por la mamá de un hijo ilegítimo: “Vale la pena aclarar que el Joe, huyendo de una demanda por alimentos que le había interpuesto Gloría Godín a mediados de los años 80, comenzó a desviar las ganancias de sus canciones cuando traspasó los títulos da nombre de doña Ángela [mamá de Joe]” (50).

 

Eso sí, Arroyo, que era muy caritativo, le pasaba unos dólares a Jacqueline antes de casarse para ayudarle con los gastos de un hijo que no era de él sino de Diomedes Díaz. Al respecto, confesó Arroyo en 1999: “me siento culpable porque yo fui quien le presentó a Diomedes [a Jacqueline] y ese man nunca le respondió [por el hijo]. Por eso la ayudo” (40).


Si uno sigue leyendo el texto de Silva con cuidado, nota más cosas extrañas. Por ejemplo, el  libro arranca con la reconstrucción de una conversación telefónica de Arroyo con su amigo Chelito de Castro el 26 de agosto de 2010. La primera frase de la conversación, y del libro, es: “Me quiero morir, mi hermano”. Sin dudas, el diálogo es un gancho maravilloso para un libro que pretende responder a una pregunta que no es retórica, i.e. ¿quién mató al Joe?

 

Pero el protagonista de la conversación es Arroyo, el mismo Arroyo que Silva consideraba una fuente incierta de su propia vida. Según aclara Silva en entrevista con Semana.com: “Yo al ‘Joe’ lo deseché como fuente de su vida desde el 2004 por impreciso y cuentero. Y él no lo hacía de malo, sino que era medio mitómano y, además, tenía una pésima memoria”.


Pero quiero hablar es del estilo del libro. El estilo y el lenguaje, que es lo mío, y no el periodismo, que ningún Simón Bolívar me han dado por eso.


Hay que ver, por ejemplo, la elección de sustantivos


“Siendo apenas un cachorro de diez años, su familia se mudó…” (19)


“como el protagonista de la peor película de terror del mundo, el zombi que lo había aguantado todo [Joe Arroyo], finalmente cayó” (75)

 

 

 las sesudas explicaciones psicológicas del cantante y de su relación con las mujeres


“el corazón del Joe estaba destinado para recibir y devolver leñazos, casi todos ellos acrecentados por su carácter quebradizo y por su inocente torpeza a la hora de enfrentar conflictos” (21)


las sutiles sugerencias sobre el carácter de Jacqueline, la arpía del cuento,


la tercera esposa del Joe encontró en la blanda personalidad del locutor barranquillero el recipiente perfecto para cometer sus bellaquerías” (50)


y el peso que le otorga a las suposiciones de la segunda mujer de Arroyo, Mary,


“Jacqueline lo tenía muy vigilado y cuando él decía que se iba solo, estoy segura que lo drogaba para que se quedara” (69)

 


Para que la historia cuaje es importante, además, presentar a Arroyo como un idiota, sin capacidad de oponer resistencia, de huir o de tener un solo pensamiento independiente. Esta escena, que describe Adela, una de las hijas de Arroyo, raya en la imbecilidad:


“Cuando mi papá estaba dormido, ella [Jacqueline] se iba y lo dejaba solo todo el fin de semana encerrado en el apartamento. Cerraba la reja exterior de la puerta con candado. Así que, una vez más, tuvimos que hacer la visita de los reos: él desde adentro del apartamento y yo desde afuera, como en la cárcel” (71).

 

Lástima que nadie le hubiera contado a Adelita que existen unos tipos llamados cerrajeros. (Por cierto, es un poco raro que la demanda la interpongan las otras hijas de Arroyo, Eykol y Nayilive, y no Adela).


Eso sí, hay que reconocer que el libro de Silva tiene algo muy bueno. Según reporta el diario El Nuevo Día, buena parte de las ganancias del libro serán destinadas a una fundación que dirige el mismo periodista Silva (!) “para donar orquestas de salsa y fomentar el arte en las escuelas públicas”.

 

Otra parte de las ganancias quizá las destine la editorial Random a cubrir la cuenta del lanzamiento, que dio mucho de qué hablar. Esa era la idea, ¿no?

catalinaholguin

Capacity: un libro para no acabar

por Bloguero Oficial el 03-10-2012 11:57 AM - fecha de última edición 03-10-2012 12:05 PM

Están los libros que TOCA acabarse de una, esos que me pegan a un sofá por más de doce horas seguidas, los que aplazan hasta las urgencias fisiológicas. Pienso en Into thin air de John Krakauer, o La crónica del pájaro que da vuelta al mundo de Haruki Murakami,  Un buen partido, de Vikram Seth, Submundo de Don DeLillo, Horse Heaven de Jane Smiley. 



7.jpgLuego están los que a la página diez dan ganas de juntar un grupo de matones y levantar a patadas al autor. También se me ocurren muchos de esos.   



Pero los libros que no dan ganas de acabar pertenecen a otra categoría. Los que faltando unas diez páginas hay que cerrar el libro pues es cuando uno entiende que cuando el libro se acaba, se acaba. Volver al libro solo podrá ser la búsqueda de un conjunto de sentimientos que existieron en la primera lectura, nostalgia más que novedad.





Al posponer la conclusión uno siempre tiene el chance de volver y leer como nuevo  a ese autor. Me pasa con WG Sebald. Muerto, ya no hay chance de oírlo de nuevo, de modo que sigo resistiendo el impulso de leer After Nature, lo único que me queda por leerle. Y no me animo.





Me pasa con Theo Ellsworth, un historietista que descubrí por azar en una librería de comics en Nueva York. No sabía nada de él, me llamó la atención la portada y los dibujos y lo llevé. Pura suerte.





El libro se llama Capacity y es una ingeniosa compilación de una serie de fanzines hilados por un personaje que nos presenta los fanzines y su momento de creación. El truco funciona pues igual todas las historias y los dibujos de Ellsworth son un juego de mise en abyme, de historias entre historias entre historias entre historias… Ya entienden el punto.





Sus dibujos son obsesivos en el nivel de detalle y los personajes unos monstrencos tan solitarios como el personaje principal, un muñeco en la frontera de la niñez y la adultez, que sólo encuentra reposo dentro del teatro de su cabeza.

 





La buena noticia es que Ellworth sigue vivito y dibujando. La mejor noticia es que por una coincidencia que a mí me parece fantástica pero que realmente no es nada rara o especial, un cuento de Ellsworth aparecerá en la antología Decadentología con historias del fin del mundo que publicará la naciente  editorial de novelas graficas colombiana ROBOT.





Acá el blog de la futura antología: http://decadentologia.blogspot.com/





Acá la web de Ellsworth: http://thoughtcloudfactory.com/





Cuelgo algunas páginas, como si fueran una cita textual, con todo el respeto a Ellsworth y sin su permiso también.



 

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La semana pasada apareció una noticia estremecedora en un blog de tecnología del New York Times: Amazon retiró de su portal más de 4.000 títulos para Kindle del grupo IPG, que distribuye  a una cantidad de editoriales norteamericanas independientes y unas cuantas que acá nos son familiares: Sexto Piso, Villegas, Barataria, Impedimenta, Nórdica, Libros del Asteroide, etc. Los libros que distribuye IPG igual se consiguen en papel y ediciones digitales para IPad y Kobo. El problema es que Amazon domina la venta de e-books en Internet y su formato en Kindle constituye el 60% de todas las ventas de e-books.

 

Para mantener su preponderancia en este mercado digital, Amazon necesita mantener precios muy bajos en e-books (además de incrementar ventas del aparato Kindle) y en vez de asumir ellos el bajo costo, están presionando a IPG para que ellos lo asuman. IPG se negó y ahora las versiones digitales para Kindle de todos los títulos que distribuye IPG fueron removidas de Amazon. Al parecer, Amazon está planeando esta movida con otras distribuidoras y editoriales.


Dice David Streitfield, autor de la nota del blog en cuestión: “Los márgenes de ganancia con los libros físicos han sido tradicionalmente muy bajos. Eso significa que las librerías, las editoriales y las distribuidoras casi siempre trabajan con lo mínimo. Cuando Amazon comenzó, vendía libros con descuentos muy grandes, pero igual dependía de la buena voluntad de las editoriales. Pero ahora con los e-books, la situación es más compleja. Los lectores esperan que los libros digitales sean más baratos, cosa que Amazon les ha dado pues el gigante de ventas también se ha convertido en una editorial. Pero las editoriales tradicionales también tienen márgenes de ganancia muy estrechos. Estas temen que si los precios de los libros electrónicos son demasiado bajos, los lectores jamás apreciarán el valor y el trabajo detrás de un libro, causando la desaparición de las editoriales, nada que le preocupe mucho a Amazon. Pues según Amazon, las únicas dos partes vitales de la experiencia de leer son el autor y el lector.”

 

La tercera parte vital de la experiencia, obviamente, es Amazon, que intermediaría todo contacto entre el autor y el lector.


Según el gerente de IPG, sólo las seis compañías editoriales más grandes de Norteamérica tienen el músculo para negociar con Amazon términos favorables. ¿Y cuáles son esos términos? Pues que la editorial se quede con el 70% del precio de venta del e-book. El resto de editoriales y distribuidores están siendo forzados a aceptar un 50% del precio de venta de e-books y al parecer, también quieren renegociar los porcentajes de los libros de papel. “¿Cómo se mantendrán las editoriales que publican buenos libros si reciben tan poco por sus ventas? No podrán”, sentencia el gerente de IPG.

 

En un comunicado a sus editoriales, IPG explica la situación e insta a sus clientes a que mantengan el frente de batalla y que no negocien directamente con Amazon otros términos. El comunicado tiene 8 puntos. Destaco cuatro que me llamaron la atención:


-“Recuérdele a su familia y a sus amigos del valor que tienen en nuestra sociedad las ideas y las voces independientes, y que las editoriales y las librerías independientes necesitan de nuestro apoyo o desparecerán”


-“Considere seriamente las implicaciones a largo plazo de esta acción. Si no nos mantenemos firmes, sus márgenes de ganancia continuarán erosionándose. IPG seguirá representado a sus editoriales ante clientes dispuestos a comprar en términos razonables. Si usted o alguno de sus autores negociara directamente con cualquier distribuidor grande, no tendría la oportunidad de presionar o incluso tener una negociación de términos. Su apoyo es muy importante.


-“Si alguien de Amazon lo llama, recuérdele que a usted lo distribuye IPG y que tiene un contrato legal con IPG


-“Recuerde que Amazon sigue siendo un cliente que vende muchas unidades. Esta es una decisión de Amazon y esperamos que la revisen y que compren según los términos acordados previamente. IPG le informará a los otros distribuidores de títulos digitales que se encuentran en una posición competitiva ideal frente a Amazon.”


Y ¿qué dicen los consumidores? Creo que los comentarios al blog del NYT resumen distintas posiciones frente al tema y ninguno, pero ninguno, habla de esa cosa abstracta de la bibliodiversidad o del valor cultural y social que aportan editoriales independientes. Si manda la plata en Amazon, en últimas, para el consumidor/lector/autor, también.


-El pragmático: “No me importa el precio absoluto de los e-books, sólo me importa que cuesten menos que un libro de pape Nuevo. Me niego a pagar lo mismo por un conjunto de electrones que por una cosa hecha con árboles, procesada y transportada por todo el país, botando humo por el camino. Nunca compro e-books que cuestan lo mismo que el libro de papel”. Scott.



-El realista: “La piratería ya es un problema para los e-books como lo es para cualquier cosa que puede ser digitalizada. Es posible que Amazon se esté destruyendo con el crecimiento de la piratería. Lo digo como autor, y he visto todo mi trabajo pirateado. Mis regalías, que antes daban dinero, ya no pagan nada. Me queda poco incentivo para producir si no me pagan por mi trabajo. Muchos de los lectores, sobre todo los menores de 50 piratean libros digitales. Y sí, es muy fácil romper el código propietario (DRM) de Amazon, cualquiera lo puede averiguar en Google. La avaricia destruirá todo”.  Simon Sez.

 


-La autora: “Soy un auto que vende en Kindle. Recibo mucho más dinero por mis ventas en Kindle que por la venta de un libro de papel, con todo y que el e-book cuesta $9.99 y el libro de papel $14.99. El costo de distribución de mi libro en Kindle es de 9 centabos y recibo un 70% por la venta de mi libro, o sea, $6,93. Si mi libro de papel se vende en Amazon, recibo $3,90 y si se vende en una librería como Barnes and Nobles recibo 90 centavos. Sabiendo esto, me molesta pagar más de $9.99 por cualquier e-book. Amo mi Kindle y amo hacer negocios con Amazon”. Beth.

 


-La abuela: “Como muchos de nosotros lo predijimos, cuando los e-books se vuelvan populares, los precios subirán y todos los lectores de e-books tendrán una prueba de las verdaderas fuerzas del Mercado. Si recuerdo correctamente, el primer e-book costaba 99 centavos. ¿Cuánto valen ahora? Los que más demanda tienen, cuestan más.  Muchos de nosotros aprendimos esto cuando comprábamos bananos racionados durante la Segunda Guerra Mundial.” Hazel. 

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Los objetos del periodismo

por Bloguero Oficial el 02-13-2012 08:30 PM - fecha de última edición 02-13-2012 08:36 PM

Page_One_2-600x338.jpgPrimera película: No hay cigarrillos. No suenan máquinas de escribir. Todos temen el despido. Las preguntas giran en torno a la muerte del gran medio, la gran fuente.  La otra película es la antítesis: nicotina, ruidos metálicos, y uber-machos tomando notas taquigráficas. En una escena un reportero está rodeado de directorios, enciclopedias y tomos empastados gruesos. Está buscando una referencia.

 

 La primera es Page One, el documental del periódico New York Times lanzado el año pasado. Al tiempo nos relatan la historia de este Behemoth mediático y de las bandadas que ha dado con el giro digital, asistimos a la cocción de dos grandes noticias. Noticia uno: Julian Assange (Wikileaks) se alía con NYT para despachar los archivos secretos de Afganistán. Noticia dos: David Carr cubre el colapso económico del grupo de periódicos Tribune. Entre tanto, distintas voces de distintos ámbitos discuten sobre el colapso de los grandes medios en la era digital, sobre su relevancia, sus sesgos, etc.  

 

men.jpgLa segunda película es All The President’s Men, de 1976, protagonizada por Robert Redford y Dustin Hoffman, quienes representan a los periodistas Bob Woodward y Carl Bernstein. La película ocurre en la sala de redacción de otro gran periódico, el Washington Post, y detalla la investigación periodística detrás del escándalo del Watergate durante la administración de Nixon.

 

 La segunda película es una referencia obligatoria de la primera. Es, de hecho, el trasfondo histórico sobre el cual se le da importancia al periodismo investigativo de gran envergadura, de consecuencias políticas incalculables, que sólo puede hacer (esa ES justamente la tesis del documental Page One) una institución con el músculo y la capacidad económica del NYT o, en la época de Nixon, del Washington Post. Cuando el Watergate, la única forma de mover las escandalosas revelaciones era por medio del Washington Post. Hoy en día, aunque Julian Assange cuente con Internet, él no cuenta con la capacidad de análisis, el prestigio, la credibilidad y la fortaleza de difusión del NYT.

 

 Pero más allá de las cuestiones de autoridad o del debate de si Internet acabará con el periodismo o no, lo más interesante de ambas películas es cómo documentan los objetos del periodismo.

 

 PageOne-1.jpgEn Page One: los teléfonos son digitales, los periodistas tienen al menos tres laptops sobre el escritorio, el Ipad despliega noticias luminosas. El Twitter y el Internet son sus herramientas de trabajo pero también sus principales enemigos. El edificio del periódico es, además, una gloriosa combinación de rojos, aluminios, vidrios esmerilados y luces halógenas. Todos se ven competitivos, alerta, profesionales, comprometidos.

 

 En All the President’s Men: ropa color caqui, escritorios de madera, luces de neón, teléfonos de bakelita, máquinas de escribir, unas especies de fax que botan cintas teletipiadas cuyo nombre desconozco, muchísimas hojas de papel, archivos de papel (insisto, la escena en la que Hoffman busca un nombre en directorios de todo el país es tan hermosamente anacrónica, tan imposible en días de Google), libretas, esferos. ¡Qué manual era todo, pero qué serio, qué comprometido, qué interesante!

 

co_adn_bogota_750.jpgPero la pregunta de fondo no es CON QUÉ se hace el periodismo, sino PARA QUÉ se hace. La respuesta en el documental y en la película es bastante obvia: para confrontar al poder, para mantener a los gobiernos a raya, para defender los valores democráticos, para que circule la cultura, para escarbar injusticias, y así. Pero el periodismo ya no es eso. Y no lo digo yo cuando miro el embarazoso santismo de Semana, la redacción del Espectador dejada en manos de estudiantes, la vergonzosa organización de contenidos de El Tiempo que sólo sirve para ocultar una escasez apabullante de contenidos de fondo, ni la ubicuidad de los periodicos comerciales ADN y Metro. Lo dice Julian Assange en el documental. Un reportero le pide que decida si es periodista o activista. Y Assange se queda con el activismo, porque el primer bando, el del periodismo, es objeto de negocio.  

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Releer a Franzen

por Bloguero Oficial el 01-14-2012 11:11 AM - fecha de última edición 01-14-2012 11:12 AM

Si miro la biblioteca de mi casa, sé exactamente qué libros me he leído, cuáles me gustaron, cuáles no, y puedo asociar unas imágenes, o una sensación específica a un libro, o decir vagamente de qué se trata. Hay gente que cita de memoria poemas, las primeras frases de novelas, los nombres de personajes o situaciones específicas de novelas leídas hace tiempo, y la verdad que lo admiro mucho. A mí me pasa que los libros sobre los que he escrito una reseña o un artículo se fijan más en la memoria, o lo que he tenido la buena fortuna de comentar con amigos (ejemplo: llevamos como un año volviendo a la discusión de Ana Karenina con Manuel o los cuentos de Alice Munro con Julio).

 

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Pero también está la posibilidad infinita de releer. Y con la excusa de una entrevista que tenía que hacerle a Jonathan Franzen hace unos días, me encerré a leer Las correcciones, la novela que publicó en el 2001 y con la que Franzen saltó a la fama cuando se ganó  el National Book Award. Mi copia creo que ya ha sido leído por más de tres amigos, a otros se los he recomendado, pero hasta ahora que lo acabo de leer, entiendo por qué es una novela tan entretenida, conmovedora y reveladora. Las correcciones cuenta la historia de la familia Lambert: Alfred y Enid (papa y  mamá) y sus hijos Chip, Denise y Gary. Chip es un profesor de literatura fracasado, Denise una chef que anda metida en serios líos emocionales y Gary un afluente padre de una familia suburbana a punto de caer en una depresión profunda. Todos quieren alejarse de Alfred y Enid, ser mejores o diferentes, rechazar la herencia familiar. Pero la última navidad que pasan todos juntos, muestra que esas correcciones son casi imaginarias, que hay herencias imposibles de desechar.

 

Leí la novela en el 2003 (lo sé por la inscripción que tiene la primera página, porque me la regaló una persona que era muy cercana y ya no). Recordaba algunas escenas muy divertidas (cuando Chip Lambert se roba un filete de salmón y lo esconde entre sus pantalones o cuando el mismo Chip se masturba sobre un sofá donde había tirado con una novia) pero no el resto: no la fuerza con la que el narrador sigue el descenso de Alfred, el patriarca de la familia Lambert, por los caminos de la demencia y el Parkinson; no la deprimente situación de Gary, quien entre más reprime las similitudes con su papá, más se parece a él; no las turbulentas y confusas pasiones de Denise; no la apoteósica escena del viaje en un crucero de nonagenarios que Enid y Alfred hacen y que termina con una escena trágica y absurda.  No recordaba tampoco lo bien que logra Franzen fusionar el espacio de la casa de los Lambert con su situación psicológica, o cómo hay ecos a través de toda la novela que forman lazos invisibles pero muy reales entre padres e hijos.

 

Franzen, que examina implacablemente cada movimiento emocional y mental de los personajes. Es un observador tenaz y es increíble cómo, después de leer las novelas de él (con Libertad pasa lo mismo), salir de un estado de hiper evaluación propia y ajena. Como un estado alterado de los poderes de observación. En todas las entrevistas, y artículos, Franzen repite una y otra vez que lo más importante de leer es hacerse a un espacio propio, en soledad, y es la soledad del lector la que justifica y le da significado, a su vez, a la soledad del escritor. Este escritor, en particular, se la pasa años produciendo una sola novela. Las correcciones le tardó cerca de ocho años y Libertad otro tanto. Pero esa soledad y ese silencio son necesarios, dice Franzen, entre tanto ruido de los medios, de los celulares, de la televisión. Que un escritor logre crear esa isla perfecta de silencio y actividad,  de ideas y de emociones, alivia también el tedio de leer por leer por leer. 

La mejor lista de libros, para mí, es la de libros por leer. Me miran, apilados en la esquina de mi escritorio. Esperan a que llegue este momento del año, que es el de leer mucho y leer en paz. Les comparto mi lista de pendientes para antojarlos (claro), pero también como una especie de promesa o propósito de fin de año. Todos serán leídos.

 

Yo_mat_a_Adolf_Hitler.jpgYo maté a Adolf Hitler. Jason. Astiberri, 2008. Cómic de pocas palabras del historietista noruego Jason. Dice en la contraportada: “¿Qué pasaría si viviéramos en un mundo en el que ‘asesino a sueldo’ fuera una profesión tan normal y corriete como la de médico o abogado?”

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

carey.jpgWrong about Japan. Peter Carey. Este libro de viaje del afamado autor canadiense promete una visión súper interesante de Japón a través del manga y el animé. Dice el extracto de una resenna de The New York Times Book Review: “El manga y el animé… se convierten no solo en una llave para desentrañar la cultura japonesa, sino también un puente generacional que une al autor y a su hijo… Conmovedor”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Entre las cuerdas: cuadernos de un aprendiz de boxeador. Loic Wacquant. Siglo Veintiuno editores, 2006. Etnografía de un sociólogo francés que para estudiar las dinámicas de un gueto de Chicago termina metido, y muy encarretado, en un gimnasio de boxeo. Lo que he leído hasta ahora es realmente fascinante. Otro libro muy interesante sobre boxeo es Del boxeo de Joyce Carol Oates (publicado por TusQuets), las crónicas del mexicano Alejandro Toledo compiladas en De puño y letra: historias de boxeadores. Al parecer, las historias de boxeadores de Alberto Salcedo incluidas en La eterna parranda, están buenísimas.  

 

 

 

 

 

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Sukkvan Island. David Vann. La editorial Alfabia publicó esta novela breve en 2010 sobre la temporada fatídica que pasan Jim y su hijo Roy en una isla remota en Alaska. La edición nortemaericana Legend of a suicide, publicada por Harper Perennial, incluye otras historias además del desgarrador relato de Sukkvan Island.  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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El puño invisible: arte, revolución y un siglo de cambios culturales. Carlos Granés. Taurus, 2011.  Este colombiano del que nadie había oído hablar hasta hace unas semanas, cuando recibió el prestigioso premio de ensayo Isabel Polanco en la Feria del Libro de Guadalajara, escribe la historia de las vanguardias artísticas del siglo XX. Dice la contraportada: “La revolución y la invitación a vivir la vida como si fuera una eterna fiesta, una soireé turbulenta y excitante son los temas que explora el autor, además del impacto de las vanguardias en sociedades cada vez más ávidas de experiencias fuertes, espectáculos emocionantes, aventuras transgresoras y actitudes rebeldes”.

 

 

miss-tacuarembo.jpgMiss Tacuarembó. Dani Umpi. Ediciones Dani, 2010. Dani Umpi fue uno de los 25 autores seleccionados en Guadalajara como el “mejor secreto guardado de Latinoamérica”. Y de los que hicieron su aparición en la Feria, fue en definitiva, el más provocador, extraño, queer, y divertido de todos los autores. Dice la contraportada: “Miss Tacuarembó es la historia de la infancia en los 80 y la juventud en los 90, de la televisión en colores, los teleteatros de Grecia Colmenares, las coreografías de Flashdance, el perfume Mujercitas, los walkie-talkies, la new age, los raves, los shoppings, el compact disc; del mundo (del Rio de la Plata) tal como lo conocimos, un minuto antes de Internet”.

 

 

 

barthes.jpgIncidents. Roland Barthes. Traducción al inglés de los últimos y más personales ensayos de Barthes, acompañados de una serie de fotos en una edición bellísima de Seagull, publicada en 2010. Según la contraportada, los cuatro ensayos dan una “visión única de la vida del autor, sus luchas personales y aquello que le fascinaba”.

 

 

 

 

 

 

 

 

la_mano_del_diablo_brais.jpgLa mano del diablo. Brais Rodríguez. Astiberri, 2011. Cómic de guerra de un joven historietista gallego. La contraportada dice:”Un grupo de soldados recorre el territorio asignado destruyendo pueblos y eliminando a los supervivientes hasta que uno de los miembros resulta herido en una emboscada. Obligados a buscar ayuda para su compañero, acaban encontrando refugio en la casa de unos campesinos que, en otras circunstancias, habrían sido el blanco de sus acciones”.

 

 

 

 

 

 

De cómic - El juego de las golondrinas.jpgEl juego de las golondrinas. Zeina Abirached. Sin Sentido, 2008. Novela gráfica de una mujer libanesa, con dibujos muy del estilo de Marjane Sartrapi (autora de Persépolis), que cuenta la historia de su abuela. La novela hace parte de una colección [sin_nosotras] que agrupa títulos de novela gráfica de mujeres que “proponen historias impactantes, actuales, con miradas nuevas y sensibilidad diferente”.

 

 

 

 

 

 

 

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Dublinés. Alfonso Zapico. Astiberri, 2011. Biografía del autor irlandés James Joyce de un historietista e ilustrador español que ojalá sea tan fascinante como la del filósofo Bertrand Russell (Logicómix).  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Feliz año y felices lecturas!


delisle shenzhen.jpgEl término novela gráfica es inapropiado, limitado y en general inútil para describir lo que hay en narración gráfica/historieta/cómic. No entran en esa categoría ahí los sueños gráficos complejos y desgarradores de Theo Ellsworth (espero poder escribir de él más luego en este blog), ni la suma de cuadritos y anécdotas amorosas de Clumsy, de Jeffrey Brown, ni los dibujos y apuntes que componen Diarios de Oaxaca de Peter Kuper. Los libros del canadiense Guy Delisle rompen también ese frágil género: su especialidad son los diarios de viaje gráficos. ¿Qué mejor combinación? Por un lado, el dibujo le permite explorar detalles del paisaje que son imposibles de transmitir únicamente con palabras mientras que la narración le da vida a ese lugar y a su gente.

 

Delisle tiene varios libros para niños y cuatro relatos de viaje hasta la fecha: Pyongyang, Shenzhen, Crónicas birmanas y Crónicas de Jerusalén. Shenzhen y Crónicas birmanas son narraciones biográficas de largo aliento muy divertidas en las que el autor exhibe una capacidad de observación y honestidad increíbles. El protagonista es él, y en su versión gráfica aparece como un tipo de cuerpo grande, con cachetes amplios y lisos, un copetito respigado y nariz prominente. Delisle es animador de profesión y quizás eso explique la construcción ágil, clara y expresiva de sus viñetas.


En Shenzhen Delisle cuenta su paso de tres meses por esta extraña ciudad china, fronteriza con Hong Kong, y una de las “zonas especiales económicas” que creó Deng Xiao Ping en los noventas. Delisle va por parte del estudio de animación francés en el que trabaja a supervisar la producción de una serie animada. Los animadores ya no los contratan en Francia sino en China, donde la mano de obra es más barata. Delisle no denuncia esta situación; simplemente pinta el escenario en el que esta situación laboral se da. Vive solo en un hotel, no se puede comunicar con nadie (ni siquiera con sus subordinados), está completamente solo y encima de eso en China, donde nada tiene una explicación abordable desde el ángulo mental occidental. Pero la gran virtud del diario de Delisle es que describe situaciones o personajes, deja que los dibujos hablen, hace un comentario y continúa. El principio y el fin de la historia son simplemente su llegada a Shenzhen y su salida. Los viajes no tienen tensión dramática y este tampoco la tiene. En los viajes uno mira cosas diferentes y  hace anotaciones mentales; no se hacen teorías ni explicaciones. Eso es justamente lo que hace Delisle: pequeñas anotaciones mentales y un ojo clínico para pintarlas. Por ejemplo: la costumbre china de limpiarse los dientes con un palillo en la mesa con una mano mientras que con la otra se tapa el rostro. ¿Si considera necesario taparse para hacer algo tan desagradable, por qué no lo hace en un baño?



burma_en.jpg En las Crónicas birmanas, escritas siete años después de Shenzhen en 2007, Delisle ya ha cambiado muchísimo. Está casado con una mujer que trabaja para Médicos sin Fronteras (de ahí la razón por la cual vive durante un año en Birmania) y tiene un bebé. Los dibujos tambien son distintos, son más pulidos. Ahora usa líneas limpias, colorea con tinta china, estructura el relato por episodios, y es mucho más consciente de su proceso creativo y del hecho de estar haciendo un relato gráfico de este viaje. En Birmania no está solo ni deprimido. Y a pesar de estar viviendo en una de las dictaduras más atroces de Asia, los habitantes muestran señas abiertas de resistencia, cosa que no parece ver Delisle en China. En Birmania Delisle encuentra espacio para el asombro y la belleza. China es una gran interrogante, un paisaje lleno de grúas de construcción y gentes distantes.


En su web Delisle tiene recursos fascinantes relacionados con los títulos publicados. En la sección de Shenzhen, por ejemplo, tiene fotos de carátulas de cómics hechos en China y también los ejercicios de animación que hizo con sus estudiantes en Birmania y que aparecen en Crónicas de Birmania.

 

 

croquis_01.jpgPara los interesados, estas son algunas editoriales de historietas en las que se consigue la obra de Delisle y también de muchos otros historietistas.


L’Association (Francia): http://www.lassociation.fr/blog/

Astiberri (España): http://www.astiberri.com/

Drawn & Quarterly (Canadá): http://www.drawnandquarterly.com/

Secret Acres (EEUU): http://secretacres.com/

Top shelf (EEUU): http://www.topshelfcomix.com/

SinSentido (España): http://www.sinsentido.es/


catalinaholguin

Los 25 secretos mejor guardados de la FIL de Guadalajara

por Bloguero Oficial el 12-05-2011 10:39 AM - fecha de última edición 12-05-2011 11:20 AM

3.jpgPara celebrar sus 25 años, la Feria del Libro de Guadalajara seleccionó 25 escritores latinoamericanos desconocidos pero con obra de muy buena calidad. En la lista quedaron tres colombianos: Andrés Burgos, Luis Miguel Rivas y Juan Álvarez. La lista es una excelente excusa para poder a rodar por nuestro fragmentado continente obras y nombres de nuevos autores. Cosa que hizo Bogota39 en el año 2007 y que hizo la selección de Granta de  los mejores escritores jóvenes de Latinoamérica este año.

 

Pero la FIL esconde otros secretos, más banales, pero clave para navegar este lugar tan amplio, tan exuberante, tan imposible de conocer en una sola visita. Acá otra lista de secretos:

 

 

  1. El restaurante El Carnal con la MEJOR comida de mar de Guadalajaraa.jpg
  2. Los cinco guardaespaldas de Raúl Padilla, Presidente de la FIL
  3. La sala de prensa
  4. La sala de autores
  5. La sucesión de fiestas: la de medios, la del Veracruz, la de los 25 años, la de Sexto Piso, la de TusQuets...
  6. Carlos Granes, el colombiano ganador del III Premio de Ensayo Isabel Polanco
  7. Los comunicados de prensa de la sala de prensa
  8. Las co-ediciones de CONACULTA para sus salas de lectura de sus bibliotecas con tirajes de 5.000 ejemplares
  9. El lobby en el lobby del Hilton
  10. La mítica fiesta en la casa de Raul Padillad.jpg
  11. Los árboles de poemas del pabellón de Alemania
  12. La FIL por fuera del recinto ferial: obras de teatro y exposiciones de arte
  13. El café en el stand de Proexport-Colombia
  14. Los nombres de los corredores de los pabellones: Avenida Cuentistas, Avenida Novelistas, Avenida Ensayistas...
  15. El hospicio Cabañas que aloja los murales de Orozco
  16. El guía del hospicio que revela con buen humor y gusto los secretos que esconden los murales
  17. El excelente stand de universidades de Colombia
  18. c.jpgEl espantoso stand (excepto por el café) de Proexport-Colombia
  19. Joyería Citlali en el Pabellón Internacional
  20. Los pianistas conmovedoramente torpes del restaurante del Hotel Guadalajara Expo
  21. El mercado San Juan de Dios en el Centro de Guadalajara
  22. El dios pagano de los narcos Jesús Malverde, una suerte de Jose Gregorio para traquetos
  23. Los mariachis que recorren los corredores de los pabellones cuando se avecina una ocasión especial
  24. Textbox: el performance de poesía bilingüe en el stand de Alemania
  25. Los bailes en el Veracruz

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Fotoblog: La Feria de Guadalajara son los Olìmpicos de la Literatura

por Bloguero Oficial el 11-26-2011 07:16 PM - fecha de última edición 12-05-2011 11:02 AM

 

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Son como los Olímpicos de la literatura, pensé. Era la inauguración de la Feria del Libro de Guadalajara, México, y un enjambre de camarógrafos retrataban la mesa principal desde dos tarimas, y desde la mesa principal los gestores de la Feria, dos premios Nobel, funcionarios del gobierno alemán y mexicano, y otros tantos escritores saludaban a más de dos mil personas que con aplausos y chiflidos recibieron a sus campeones.

 

Entre tanta gente emocionada, es imposible pensar que los libros son una especie en vías de extinción.

 

Esta es la clase de Feria que se da el lujo de tener dos premios Noble (Herta Muller Y Vargas Llosa) sentados en una mesa mudos.

 

Alemania es país invitado de honor; Fernando Vallejo recibió el Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances: Juan Cruz leyó una semblanza divertida y emotiva, y Vallejo se dio el lujo de burlarse del PRI, de Colombia, de echar madres y de donar los 150.000 dólares del Premio a dos fundaciones caritativas. Para los curiosos, acá está el  discurso de Fernando Vallejo, acta del jurado y semblanza de Juan Cruz

 

 

2.jpgLa Feria del Libro de Guadalajara cumple 25 años en esta edición. Son las cinco de la tarde y en la zona Internacional del Pabellón,  Mario Vargas Llosa firma autógrafos. A los interesados les dan papelitos con un turno y todos se agolpan para tomar fotos.

 

 

 

 

 

 

 

 

3.jpgEn una terraza la gente almuerza, fuma cigarrillos y se toma cervezas. ¿qué cerveza? La Modelo, patrocinadora oficial de la Feria que anuncia orgullosa los 25 años de esta Feria. Un libro, y no una tanga, en una cerveza... http://www.fil.com.mx/info/numeralia_fil.asp son impresionantes, y los nativos de la ciudad me anuncian, orgullosos, que esta Feria mueve la ciudad, llena los hoteles, y cambia por una semana y media, el paisaje urbano.

 

 

 

4.jpgEn el pabellòn de Alemania hay árboles de madera, una exhibiciòn de tìtulos en alemán y venta de titulos alemanes traducidos al español. Unos poetas, encerrados en una caja de vidrio recitan poemas en alemàn, una pantalla proyecta la traducciòn y todos los escuchamos através de un hilo de caucho y alambre que transmite palabras desde un acuario. Lejos y cerca. Este performance de palabras nos recuerda la distancia y la hace tan atractiva...

 

 

 

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catalinaholguin

Impresionante novela histórica alemana: Solo en Berlín de Hans Fallada

por Bloguero Oficial el 11-08-2011 11:26 AM - fecha de última edición 11-08-2011 11:28 AM

soloenberlin.jpg

Otto Quangel, un supervisor de una carpintería, de unos cincuenta años, recibe la noticia de que su hijo fue abatido en una campaña militar alemana. Es 1940. Otto es un hombre de pocas palabras, parco. Evita los conflictos y confrontaciones. Pero cuando comparte la noticia con su mujer, Anna, por primera vez en su vida estalla y lo acusa de haber sacrificado a su hijo por Hitler: “Hiciste igual que todos y cuando gritaron ‘Fuhrer, danos tus órdenes y obedeceremos’, tú seguiste sus órdenes como una oveja. ¡Y todos nosotros tuvimos que obedecerte a ti! Pero ahora Ottochen está muerto, y ningún Fuhrer del mundo puede revivirlo y tú tampoco!”.


Anna y Otto viven solos en un tercer piso en Berlín: ella cocina los almuerzos, él trabaja incansablemente para ganarse sus 40 marcos semanales y ahorra cada centavo posible. En el cuarto piso vive una mujer judía aterrada: recién se llevaron a su marido a un sitio desconocido, tiene que portar la estrella amarilla en la solapa de su abrigo, y lo único que sabe es que corre un peligro inminente. En el segundo piso están los Persicke: son miembros del partido Nazi y los muchachos pertenecen a las juventudes hitlerianas. En el primer piso vive un juez viejo que duerme de día, lee de noche, observa, analiza, y ayuda cuando puede a los que puede en silencio.


Hasta la muerte de su único hijo, Anna y Otto habían permanecido casi indiferentes a la guerra y a Hitler. Hasta ese momento. La acusación de Anna y la muerte del hijo transforman a Otto quien llega un día a proponerle a su mujer una pequeña y silenciosa campaña subversiva contra Hitler. A ella en principio le parece tonta, casi cobarde: “¿Acaso qué proponía él? Nada en absoluto, algo tan acorde a su carácter, tan discreto, tan silencioso, algo que no interrumpiría siquiera su afición por la paz y la tranquilidad. Postales con eslogans en contra del Fuhrer y del Partido, en contra de la guerra, para informar a otros ciudadanos. Eso era todo.” Pero es Alemania, en plena Segunda Guerra Mundial, con la Gestapo persiguiendo y torturando a cualquiera que se atreva a disentir. Otto le recuerda  a Anna que eso tan pequenno, esas postales subversivas que piensan dejar abandonadas en las escaleras de edifcios de oficinas de Berlín les pueden costar la vida. Finalmente ella entiende: “no importaba que su acto fuera grande o pequeño, no podían arriesgar más que sus propias vidad. A cada cual según sus capacidades y su fortaleza. Lo importante era pelear”.


Comienza así  una campaña sencilla como inútil: cada postal que escriben denunciando las atrocidades y la corrupción del Partido Nazi y de Hitler es entregada inmediatamente a la Gestapo. Anna y Otto creen de veras que los berlineses que encuentran las postales las leerán y las pasarán a otros que en silencio comparten su desprecio por los Nazis. Creen que sus palabras arrojadas al mar de una ciudad en guerra pueden alterar las conciencias de sus ciudadanos. Pero no. Ellos están solos, y cada ciudadano, judío o no, del Partido o no, está arrinconado por la campaña de terror de la Gestapo. Nadie es libre ni siquiera dentro de su propia cabeza: “no había vida privada en Alemania. Ninguna forma de reticencia podía cambiar el hecho de que todo alemán pertenencia al colectivo de alemanes y debía compartir el destino de Alemania, incluso si cada vez caían más bombas sobre culpables e inocentes”.


Entre tanto, en los cuarteles generales de la Gestapo, el diligente detective Escherich sigue el caso de las postales subversivas y durante casi tres años cierra el cerco sobre sus autores.


Esta es la trama de Solo en Berlín (editorial Maeva, 2011), del escritor alemán Hans Fallada. La novela tiene 550 páginas y sólo se puede leer de una sentada, compulsivamente, con el corazón en la boca y el celular en silencio, porque en esa ciudad, en esa época, ese acto aparentemente tonto e inútil de la pareja Quangel sólo puede tener un posible final: tortura y ejecución en los sótanos de Prinz Albercht Strasse, el cuartel principal de la Gestapo en Berlín.


Solo eso haría esta novela magnífica y apasionante. Pero hay TRES detalles que sólo pueden aumentar la sorpresa y tensión de la novela:


1)      El caso de las postales es real, y la pareja Quangel sí existió. Se llamaban Otto y Elise Hampel y su campaña, que enfureció y sorprendió a la Gestapo, duró casi tres años.  


2)       ¡Hans Fallada escribió esta novela en 20 días después de haber pasado temporadas dentro y fuera de asilos mentales nazis durante la Segunda Guerra Mundial!


3)      Fallada murió en 1947, el mismo año de publicación de la novela. 

 

Una lectura súper recomendada. De veras.



catalinaholguin

De la lógica a la sabiduría: un cómic sobre Bertrand Russell

por Bloguero Oficial el 10-24-2011 11:55 PM - fecha de última edición 10-25-2011 12:02 AM


logico.jpgLogicomix es una novela gráfica sobre la vida del filósofo y matemático inglés Bertrand Russell. Publicada en inglés en 2009, esta impresionante novela hecha a cuatro manos recorre la búsqueda de la verdad, la lógica, la sabiduría, la compasión y el amor en la vida y la obra de Russell.

 

La historia se conduce por medio de dos marcos narrativos: el primero es la hechura misma de la novela gráfica. Desde las primeras páginas nuestro guía es Apostolo Doxiadis, uno de los guionistas del libro. Sus conversaciones y discusiones con el científico y segundo guionista de esta misma historia, Christos, y los dibujantes Alecos y Annie, son clave para desentrañar las complejidades filosóficas de esta biografía de Russell así como los problemas que surgen de su adaptación gráfica. El otro marco narrativo es una conferencia que Russell  dicta ante un grupo de pacifistas norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. Los pacifistas lo abordan al principio de la conferencia y le piden que se una a su causa. Ellos no quieren que EEUU se una a la Guerra. La respuesta de Russell es la historia de su vida, que dedicó a los problemas matemáticos y lógicos más puros para descubrir que otros valores menos científicos como la compasión, la responsabilidad y el amor eran absolutamente necesarios para vivir en mundo más justo y pacífico. La biografía de Russell no se cierra con el fin de la conferencia sino con una escena de la tercera parte de la Orestiada de Esquilo, cuando el círculo de violencia iniciado por Agamenón. La última palabra la tiene Atenea, diosa de la sabiduría, quien confía en los ciudadanos de Atenas el destino de Orestes.


La pasión, la emoción y el carácter juegan un rol crucial en esta épica filosófica y racional. En una entrevista con Babelia, el guionista Doxiadis dice al respecto: “Comprendimos que lo más interesante de esta búsqueda épica de las certezas matemáticas y lógicas estaba en que sus protagonistas, desde Poincaré a Wittgenstein, emprendieron esta aventura movidos por sus necesidades emocionales. La única manera de satisfacerlas era dar forma y sentido a la realidad. Por eso lo esencial para nosotros pasó a ser la descripción de la relación interpersonal de los personajes y sus ideas". 


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 Este recorrido por la vida de Russell incluye al filósofo Wittgenstein, discípulo de Russell. Es uno de mis personajes favoritos y la escena de la  epifanía del joven filósofo en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial justifica plenamente el por qué esta historia toma una forma gráfica. Los dibujos adquieren una dimensión crucial, presentándose como una alternativa (o mejor, un complemento) a las limitaciones del lenguaje escrito. Esto no es gratuito en una obra que gira en torno a la realidad, cómo ésta es representada y la relación de estas representaciones con la verdad. Russell busca en la lógica la base inamovible del mundo, y falla. Wittgenstein sigue sus pasos hasta descubrir en las trincheras que el lenguaje matemático, el de la lógica y el escrito carecen de fundamento. Los creadores del cómic, conscientes de esta inestabilidad del lenguaje y de las explicaciones completas, rompen su propia historia insertándose en la biografía de Russell, cuestionando su propio método y ofreciendo vías de escape a su historia.



¿Qué nos queda entonces? ¿Un tratado ininteligible y posmoderno lleno de muñequitos animados repitiendo frases filosóficas que ni ellos mismos entienden? No. Queda una novela gráfica compleja, provocadora, hermosamente dibujada, que aterriza conceptos filosóficos complejos en la vida real de la personas y en la política. Propone, a través de la vida de Russell (un pensador comprometido políticamente), un camino para reconciliar el pensamiento y la acción.

 

Logicómix fue traducido este año al español por la editorial Sin Entido, que tiene, por cierto, muchísimos títulos de cómics y novelas gráficas en español. Acá su web: http://www.sinsentido.es/

 

Y acá el artículo de Babelia sobre Logicómix, que incluye unas páginas originales hechas por los autores de la novela gráfica para la separata del diario español.

 

Comic_especial_Babelia.jpg

fotoalejandrozambra2_grande.jpgComo se fundió la pila de mi computador escribo en las últimas páginas de la edición de Anagrama de la novela Formas de volver a casa del chileno Alejandro Zambra. Lo había leído antes, cuando el bololó de Bogotá 39. Zambra fue uno de los seleccionados a esta edición especial del Hay Festival que se hizo cuando Bogotá fue Capital Mundial del Libro en el año 2007. Desde entonces, me había gustado su prosa pulida y breve, siempre al borde de caer en la poesia, pero escogiendo quedarse en la narrativa; también me había gustado que se hiciera obvia la escritura misma—o el proceso de escribir—pero no a la forma posmoderna y norteamericanísima de un John Barth, por ejemplo, lleno de trucos y espejos y rimbombancias; y también, siempre, el bonsái como imagen de la literatura.


En esta nueva novela (la tercera de Zambra) vuelven todos esos elementos, pero vuelven también más versos (no recuerdo tanta poesía en las otras novelas y no tengo cómo chequear) y la historia nacional también. No que Formas de volver a casa sea una novela histórica, pero está situada en un tiempo muy específico y descubre tensiones emocionales entre la generación de los padres y de los hijos que crecieron en el régimen de Pinochet.


La novela tiene un argumento súper sencillo: un escritor  se reencuentra con Claudia, una amiga de la infancia y, en el entre tanto, termina y reinicia una relación amorosa con Eme. La historia está enmarcada entre los dos terremotos que ocurrieron en Chile en 1985 y en 2010. Esta historia mínima le da pie al escritor a hablar de sus padres, del Chile de Pinochet y de él mismo, creciendo y empecinándose en el solitario e inútil destino de escribir: “este oficio extraño, humilde y altivo, necesario e insuficiente: pasarse la vida mirando, escribiendo”.


Subrayé muchas cosas que me gustaría transcribir para transmitir la voz o la agudeza de palabras que no son tan simples como parecen. Por fortuna, El Boomeran publicó las primeras páginas. Yo escojo este pasaje:


 “Esta mañana vi, en un banco del Parque Intercomunal, a una mujer leyendo. Me senté enfrente para verle la cara y fue imposible. El libro absorbía su mirada y por momentos creí que ella lo sabía. Que alzar el libro de esa manera—a la estricta altura de los ojos, con ambas manos, con los codos apoyados en una mesa imaginaria—era su forma de esconderse.


 Vi su frente blanca y pelo casi rubio, pero nunca sus ojos. El libro era su antifaz, su preciada máscara.


 Sus dedos largos sostenían el libro como ramas delgadas y vigorosas. Me acerqué en un momento lo bastante para mirar incluso sus unas cortadas sin rigor, como si acabara de comérselas.


 Estoy seguro de que sentía mi presencia, pero no bajó el libro. Siguió sosteniéndolo como quien sostiene la mirada.


 Leer es cubrirse la cara, pensé.


 Lees es cubrirse la cara. Y escribir es mostrarla.”


Cuando Zambra leyó hace unas semanas estas líneas en la librería La Madriguera del Conejo me sentí observada y descrita. No era posible, pero sí era posible. A veces la literatura opera esa magia tan extraña de ser completamente específica y personal y al mismo tiempo lo suficientemente general y amplia para que una lectora completamente extraña en el tiempo y en el espacio sienta que ese libro habla de ella. De nadie más que ella.

 

Links para los curiosos:

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+Entrevista de El Pais

+Resena en El Boomeran

+Primeras páginas





El escritor colombiano Juan Álvarez publicó este año su primera novela, C.M. no récord y con ella (además del libro de cuentos Falsas alarmas y un buen número de ensayos y traducciones) se ganó un puesto en el top 25 de autores nuevos que se presentarán este año en la Feria del Libro de Guadalajara, México.

 

cm.jpgC.M. significa Candidatos Muertos y es el nombre de la banda de rock que congrega a los protagonistas de esta novela muy bogotana y muy noventera. La novela se enfoca exclusivamente en la escena musical bogotana de esos movidos años cuando nace Rock al Parque y cuando grupos como las 1280 Almas pusieron a brincar a la muchachada bogotana de entonces. Pero C.M. no récord no es sobre pelados y mechudos brincando en conciertos sino acerca de un grupo de músicos insurrectos en busca de una pequeña revolución musical que ponga patas arriba un sistema radial rosquero, una industria musical asfixiante y un escenario público corrupto, una crítica que el autor también siente muy propia pues en muchos casos usa nombres reales (o muy mal disfrazados) de personas reales del mundo musical bogotano.

 

La banda C.M. (candidatos muertos) está conformada por Lucas (bajista), Pac (baterista), Vicente (trompeta), Tomás (voz líder), Daniel (piano) y Chopo (rapero). Se juntan por suerte, por azar y por conveniencia. Chopo y Pac son personajes terciarios y los que menos aparecen en la novela. La narración se enfoca en Vicente, Lucas y Daniel. Daniel es pianista y trabaja en un estudio de grabación de uno de esos personajes oscuros de la escena musical, un tal hermano Sandoval que hace pactos no muy sanos con Alejandro Villalobos de la emisora Radiacción y empresarios sin nombre de casas disqueras sin nombre. Grabando en estudio a una banda de dudosa calidad llamada Supercromo conoce a Lucas, el bajista renegado de la banda. Lucas da clases de bajo en una academia de garaje (o lo que parece ser una academia de garaje) y va de un lado al otro de la ciudad cargando su bajo y su actitud huraña pero encantadora. Vicente en cambio es un estudiante de colegio que entra, gracias a sus amigos del barrio, a un mundo de conciertos en los sótanos de la Jiménez, chicas roqueras y porros hasta terminar—él y su trompeta—haciendo parte de la banda C.M.  

 

Las partes mejor logradas de la novela, sin duda, son las de Vicente, el personaje más entrañable y mejor dibujado de todos. Quizás porque él mismo no es conocedor de la escena musical ni del lenguaje técnico musical, uno siente que va a su lado descubriendo un mundo diferente. Su inocencia es clave para entender los cambios que él mismo está viviendo y que no entiende o no logra dimensionar por completo. En cambio, a Daniel y Lucas (sus historias están narradas en tercera persona) es difícil acercarse acaso porque a través de ellos el autor trata de demostrar que sabe bastante de música y del intríngulis musical.

 

Creo que la novela de Álvarez entra en esa franja de novelas de escritores bogotanos que buscan representar una ciudad que resiste una fácil representación. Pienso en Sálvame, Joe Louis de Andrés Felipe Solano, Disturbio de Miguel Ángel Manrique, Todo pasa pronto de Juan David Correa, Parece que va a llover de Ricardo Silva y Fondoblanco de Alejandro Arciniegas, Perder es cuestión de método de Santiago Gamboa y Satanás de Mario Mendoza. Todas son novelas muy diferentes entre sí, que muestran una zona o un grupo social de la ciudad muy específico. Ninguno de estos escritores ha ambicionado la Gran Novela Enciclopédica bogotana, sino una novela propia y personal, manejable y controlada, que muestra instantes de esa cosa grande e inmanejable que es Bogotá. Sin Remedio—la gran novela bogotana que todos citamos cuando nos preguntan “cuál es su novela bogotana favorita”—ya pasó. Es genial, es divertida, es brillante, pero fue escrita hace más de tres décadas. ¿Cuál es la novela que Bogotá necesita ahora? Álvarez y los otros autores citados más arribita proponen respuesta a esa pregunta. ¿Quién más propone?



Siempre he mirado la fecha de nacimiento de quienes hacen cosas admirables. Sé que ya no estoy en edad de ser reina de belleza (lástima) ni campeona mundial de tenis, pero en la escritura—mi gremio, o mi parche, por así decirlo-- la carrera es larga y siempre hay desquite. Malcolm Gladwell, publicó hace un tiempo en la revista New Yorker un ensayo sobre artistas que florecían tarde, o los “late bloomers”, y los comparaba con aquellos genios que además de ser prolíficos eran precoces y brillantes.

 

En el primer bando, el de los viejos y lentos, Gladwell menciona al pintor Cezanne, pero se enfoca en un escritor contemporáneo llamado Ben Fountain (quien por cierto tiene un cuento sobre un ornitólogo en Colombia en su libro Brief Encounters with Che Guevara). En el otro bando mete al escritor norteamericano Jonathan Safran Foer—a quien pareciera detestar por la facilidad con la que escribe su primera y muy brillante novela Todo está iluminado—y al pintor Pablo Picasso. Los prodigios la tienen fácil, dice Gladwell pues su genio se hace evidente de una. Además, la abundancia de su obra se adapata divinamente a las exigencias del mercado. Quienes florecen tarde, necesitan paciencia, que les tengan fe. Su arte es también diferente. La obra artística de un joven genio resuma frescura y exuberancia pero es también directa y conceptual: “Saben hacia donde quieren ir y simplemente lo hacen”. Por otro lado, la obra de los artistas tiene un carácter muy distinto. Trabajan por prueba y error produciendo así obras más experimentales y elaboradas.

 

luiselli.jpgPienso, por ejemplo, en WG Sebald, un late bloomer de primera categoría cuya muerte prematura sólo nos deja imaginarnos cómo y hacia dónde iba a evolucionar su literatura. Pero también pienso en una autora que se revienta los rótulos de Gladwell pues es joven (nació en 1983), su primer libro es experimental y estilizado pero también conservador, es mujer (Gladwell casi no menciona mujeres…) y es mexicana para completar.

 

Se llama Valeria Luiselli y su libro Papeles falsos, publicado por la editorial independiente Sexto Piso, es un breve compendio de 10 meditaciones en clave de ensayo sobre libros, bicicletas, ciudades, la identidad mexicana, Venecia y la melancolía. Su forma de escritura es tan sencilla que pareciera que cada ensayo se lo hubiera encontrado debajo de una piedra.

 

Pero lo cierto es que detrás de cada párrafo del hay un monumental trabajo, un invisible trabajo de edición y de elaboración. Cita mucho a escritores, poetas y filósofos pero no apesta a erudición gratuita: Luiselli no es de las que nos quiere echar en cara lo mucho que ha leído. Con su prosa limpia (como el “toque de un clarín”, según el reseñista Francisco González Crussi), la autora logra crear una red perfecta de resonancias literarias, pensamientos complejos, impresiones banales y emociones muy privadas. Su originalidad no recae en conocer hasta el tuétano los mas-bajos-fondos-del-mundo-de-la-droga-y-el-pecado. Es, por cierto, una gran lectora de WG Sebald, a quien cita siempre en el momento preciso.

 

Agradecimientos para Julio que regaló el libro y a Luiselli larga vida. Al parecer su nueva nóvela, Los ingrávidos también está muy bien. 

 

Transcribo un par de pasajes que me gustaron mucho para que sea ella quien trasmita su obra:

 

“Si en el pasado la caminata fue emblemática del pensador, y si en algunas ciudades todavía se puede caminar pensando, poca relevancia tiene para el habitante de la ciudad de México. El peatón defeño lleva la ciudad a cuestas y está tan sumergido en la vorágine urbana que no puede contemplar más que lo que tiene inmediatamente en frente a él. Por otro lado, los que usan el transporte público están restringidos a sesenta centímetros cuadrados de intimidad y a pocos metros más de horizonte visual. Tampoco se salva el automovilista, que se transporta envasado al vacío, y no escucha ni huele ni mira ni está realmente en la ciudad: el alma se le va embotando en cada semáforo…” En el ensayo La velocidad a velo

 

 “Estamos en el proceso de perder algo. Vamos dejando pedazos de piel muerta sobre la banqueta, palabras muertas sobre la mesa; olvidamos calles y oraciones repasadas con tinta. Las ciudades, como nuestros cuerpos, como el lenguaje, están en obra de destrucción. Pero esta amenaza constante de temblor es lo único que nos queda: sólo un escenario así—paisaje de escombros sobre escombros—compele a salir a buscar las últimas cosas; sólo así se vuelve necesario excavar en el lenguaje, indispensable encontrar la palabra exacta”. En el ensayo Paraíso en obras

 

“Volver a un libro se parece volver a las ciudades que creímos nuestras, pero que en realidad hemos y nos han olvidado. En una ciudad, en un libro, recorremos en vano los mismos caminos, buscando nostalgias que ya no nos pertenecen. No se puede volver a encontrar un lugar tal y como se dejó.” En el ensayo Mudanzas: volver a los libros

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El bosque, la nieve y el grito

por Bloguero Oficial el 08-30-2011 12:15 AM - fecha de última edición 08-30-2011 12:19 AM

tren2.jpgTuve la suerte de hacer un viaje en tren de Oslo a Bergen. Las seis horas de viaje, en las que el tren atraviesa con un ritmo constante el país nórdico de este a oeste, resumen lo que para mí es ese país: un espacio de agua, piedra y hielo mudo y elocuente. Había leído ya Saliendo a robar caballos, del noruego Per Petersson, Pyramiden de Kjartan Flogstad y Pan de Knut Hamsun. Entre tanto, mientras el tren atravesaba un fiordo, o glaciares azul celeste, o ríos limpios, iba leyendo El hermanastro de Saabye Christensen, que ocurre en Oslo. Tratar de entender un país desde su literatura, por la ventana de un tren, es una fantasía. Y sobre esa fantasía, me atrevo a pensar que Noruega es un país intenso, solitario y de extremos.


Knut Hamsun, premio nobel de 1920, es uno de los autores clásicos más munch2.jpgimportantes de este país escandinavo. En Hambre, su novela más conocida, Oslo toma un rol central. La ciudad es un lugar implacable regido por reglas económicas y sociales que el narrador se niega a seguir. Empeñado como está en vivir para escribir y de escribir ganarse un sustento, el narrador empieza a morir de hambre y a perder la cabeza. La ciudad está llena de gente y de posibilidades para conseguir dinero o comida, pero él se niega a encontrar una salida rápida a su pobreza o a sus ideales. Rechaza y es rechazado por una mujer de comportamiento reprochable; el dinero le dura poco en los bolsillos; el poco alimento que logra consumir lo vomita. Sus sufrimientos lo redimen, pero también le impiden escribir. El retrato perfecto del narrador bien podría ser el tipo verde y escalofriante del cuadro “El grito”, la obra más conocida del artista noruego Edvard Munch.

 

Tan pronto se acaba la Segunda Guerra Mundial, Hamsun entra en desgracia pública. Se había declarado públicamente admirador de Hitler y simpatizante de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial. Es por esto que la bisabuela de Barnum—el protagonista de la novela El hermanastro de Lars Saabye Christensen—alimenta las llamas de su estufa con las obras completas de Hamsun, “el traidor”.


Noruega estuvo ocupada por la Alemania Nazi durante cinco años. En su novela Saliendo a robar caballos, Per Petersson pone el ojo justo en ese momento histórico, pero guardando una perspectiva privada y doméstica. El narrador, Lars, es un hombre ya mayor que se dedica a reconstruir el último verano en el que estuvo con su papá, en 1948, en un bosque cercano a la frontera con Suecia. Durante ese verano también ocurre accidente que cambia por completo la vida de su mejor amigo Jon. Esta hermosa novela tiene una profundidad psicológica impresionante a la vez que integra el trasfondo histórico de la guerra. La relación de Lars, el narrador, con el bosque, el agua, las montañas y el clima le imprime, yo creo, un carácter muy noruego a la novela. En ella, la naturaleza no es paisaje, ni es un personaje más de la historia. La naturaleza es refugio, es obstáculo, es un ideal, un símbolo, pero también la seña más concreta de la existencia de la vida y la muerte.


munch.jpgHace unos meses estuvo en Bogotá el escritor noruego Kjartan Flogstad, quien señalaba que para los escandinavos Latinoamérica es un territorio completamente exótico. Pero opinaba Flogstad que para los latinoamericanos los países nórdicos eran igualmente exóticos, por sus condiciones climáticas extremas, sus paisajes de piedra y nieve, y su población tan blanca y tan mona. El sol brilla todo el día durante el verano, y en invierno la noche permanente tiñe el mundo de negro. En una isla remota se asientan las ruinas de una utopía comunista rusa (de eso se trata la crónica Pyramiden de Flogstad), mientras que en los bosques hombres reales (o imaginarios) como el teniente Thomas Glahn (ver Pan, de Knut Hamsun) se juegan su felicidad por un ideal imposible encarnado en una mujer corrupta.


Afortunadamente, el remoto país de Noruega es también un lugar donde el Estado apoya la literatura creándole un mercado interno y externo. El Estado adquiere cientos de ejemplares de todas las obras de autores noruegos para su distribución en bibliotecas a la vez que apoya con subsidios y becas la traducción de obras nacionales a distintos idiomas. Finalmente, noruegos sólo hay cinco millones y no son muchos más en el mundo los que hablan este idioma. Exótico y tropical que un autor de los nuestros, que habla el mismo idioma de un continente y medio, no sea capaz de vender más de 1000 ejemplares de una novela.

 

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De Oslo viene un barco cargado de…

por Bloguero Oficial el 08-15-2011 11:49 PM - fecha de última edición 08-16-2011 12:03 AM

lars.jpgEl escritor noruego Lars Saabye Christensen tiene todo el tiempo del mundo, todo el espacio y la paciencia. Encima de eso, tiene ojo para los sentimientos y pluma para unas metáforas e imágenes muy precisas y conmovedoras. Porque además de ser novelista, Saabye Christensen es poeta. En su novela, El hermanastro (aunque una traducción más apropiada sería El medio hermano), el autor narra la vida de Barnum Nilsen, su medio hermano Fred, su mamá Vera, su padre Arnold, su abuela Boletta, su bisabuela que llaman “La vieja” y el bisabuelo explorador que desaparece en Groenlandia.

 

Todo sucede en una misma zona de Oslo, Noruega, desde el día que finaliza la Segunda Guerra Mundial hasta los años noventa. Son las 764 páginas que más he disfrutado en mucho tiempo y que me comprueban, además, que la literatura noruega es una veta que vale la pena explorar con grandes autores como Knut Hamsun, Per Petersson y Kjartan Flogstad (de quienes hablaré en la siguiente entrega de este blog).

 

Barnum es hijo de un embustero errante llamado Arnold Nilsen y de Vera Jebsen. Vera tiene otro hijo mayor llamado Fred quien fue concebido el día en que se acaba la Segunda Guerra Mundial cuando un hombre sin nombre viola a Vera. La madre de Vera, Boletta, tampoco tiene marido y su mamá, La vieja, tampoco. Estas tres mujeres—La vieja, Boletta y Vera—viven rodeadas del rumor inclemente y del desprecio de unos buenos cristianos que no toleran ni entienden a estas mujeres sin marido. Fred sabe que es un bastardo y lo sabe todo el barrio. La pasa mal en el colegio, tiene un temperamento negro, y le hace la vida imposible a su medio hermano Barnum. Barnum—el hijo legítimo—es el protagonista y narrador de la historia. Su nombre es ridículo, su estatura también y encima de eso tiene la cabeza adornada con unos churlitos dorados que encantan a las viejitas. Como es de esperarse, la infancia de Barnum es bastante solitaria y difícil, pues sobre él también se cierne la vergüenza social con la que vive su familia.

 

La novela, que se enfoca en la educacion sentimental y artistica de Barnum, también cubre la historia de cuatro generaciones. Como Saabye Christensen se toma todo el tiempo del mundo para escribir esta historia, el peso psicológico de cada gesto y de cada frase adquiere una gravedad innegable. Barnum es real, sus sentimientos son reales, su cabeza un caleidoscopio de amores, odios, humillaciones e ideas sueltas. Su hermano Fred, el gran punto oscuro de la novela, es más real aún porque nada se sabe de él. Es peligroso, es silencioso y oscuro. La oscuridad que se teje a su alrededor lo hace muy real. Luego está La vieja, que la animan iguales dosis de rabia, tristeza y dignidad. Nunca se dice explícitamente que Boletta, su hija, es una bastarda. Boletta, que también da a luz una hija bastarda, afronta la ausencia del marido escapando en el trago. Pero es sabia y hermosa, incluso en su ebriedad. Y luego está Vera, quien después de ser violada, rehace su vida con otro hombre y otro hijo. A pesar de que el tema es sombrío, la novela no lo es. De hecho es muy divertida, compasiva y conmovedora.

 

hermanastro.jpgLas novelas largas están pasadas de moda. ¿Quién tiene el tiempo para leerse un mamotreto de casi mil páginas? ¿Quién el tiempo para escribirlo? Pero el retorno de la inversión es grande pues Christensen logra transmitir, entre las líneas y los silencios, secretos que son verdades. Me alegra, además, haber conocido a Christensen en Bogotá durante la pasada Feria del Libro y haber comprobado que su sensibilidad y su corazón grande habitan en cada página de su novela.

Leí las primeras páginas de El libro de las nubes de Chloe Aridjis en la compilación de primeras páginas de autores invitados al Hay Cartagena que publica Arcadia. Eso hace dos años. Pero la imagen de una multitud de alemanes haciendo una cadena humana a lo largo del muro de Berlín en 1986—el muro cayó en el 89—se me quedó metida en la cabeza. De modo que antes de pisar Berlín por primera vez en mi vida, me pareció apropiado conseguirme la novela de esta mexicana, hija del poeta Homero Aridjis, que escribió El libro de las nubes en el 2009.

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[Acá el primer capítulo de la novela de Aridjis, publicada originalmente en inglés]

 

Este experimento de ir leyendo novelas del lugar donde uno se encuentra ya lo había hecho antes, por el sureste asiático, y de ahí nació un escrito que se llamó “Reseña andante”, que publiqué en la revista Número. Me había gustado eso de ampliar lo que veía con lo que iba leyendo. Cambiar la guía Lonely Planet por lecturas literarias.

 

Mis lecturas dependían mucho del azar pues en países como Laos o Camboya las librerías son pocas y la variedad de títulos nativos traducidos al inglés es limitada. Pero haber leído el testimonio de Pin Yatay, un camboyano que sobrevivió a un campo de trabajo forzoso de los jemeres rojos, después de ver la famosa prisión Tuol Sleng en Pnom Penh, añade un nivel de inmediatez a la lectura fascinante.

 

El libro de las nubes cuenta la historia de Tatiana, una mexicana que vive en Berlín sola, sin un oficio específico ni un propósito particularmente claro. Tatiana había estado en Berlín antes de la caída del muro, con toda su familia, y ahora vivía en un Berlín sin muros pero acorralado por la sombra de dos guerras mundiales y una guerra fría. Tatiana encuentra trabajo transcribiendo las grabaciones de un profesor de historia alemán (una suerte de WG Sebald neurótico), que excava en la memoria de la ciudad. La novela tiene poca trama, por no decir que no tiene trama ni argumento, pero es una reflexión conmovedora de lo que significa vivir extrañado y ausente, casi como un fantasma, en una ciudad poblada por toda suerte de fantasmas.

 

Había empezado a leer el libro de Aridjis antes de llegar a Berlín, y había tomado nota de algún par de detalles geográficos que la narradora mencionaba y que quería ver yo misma. Pero paré la lectura mientras estaba en la ciudad pues estaba ocupada viendo y disfrutando del lugar.

 

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Cuando retomé la novela—en un avión de camino a otro lugar de Europa—me encontré con un libro completamente transformado; y entonces las descripciones que Tatiana hace de Alexanderplatz o del memorial del holocausto judío o de un mercado de pulgas dejaron de ser palabras sobre el papel para convertirse en señales mágicas de algo que yo también había visto y que yo también quería entender y que no sabía cómo entender.

 

 

En una reseña del New York Times, Wendy Lesser escribe: “El Berlín de Tatiana es exactamente el que usted se encontrará si va allá. De alguna forma, la alienación de la narradora hace que sus observaciones sean más precisas que las de una persona ‘normal’, pues ella se enfoca en los fantasmas que ya no están así como en los extraños que sí están: y eso también hace parte de Berlín.

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Una parada voluntaria

por Bloguero Oficial el 07-07-2011 10:03 PM - fecha de última edición 07-07-2011 10:07 PM

Sin direcciones muy precisas y preguntando en un francés un tanto macheteado logré llegar a la librería Shakespeare&Co. Está al lado del río Sena, en París, en frente de Notre Dame. Afuera tenían montado un recital de poesía que sonaba a Ginsberg y adentro un fortín de libros en inglés, nuevos y usados, baratos y caros, y es tan pequeño el espacio y tan lleno de gente que es difícil buscar. Pero en una esquina suena un piano que no se ve; apilados aquí y allá hay los últimos números de revistas literarias norteamericanas, escaleras que suben llenas de libros que para ver toca negociar con otros que suben y otros que bajan; en el segundo piso hay un escaparate diminuto con una maquina de escribir donde la gente deja mensajes como “gracias, encontré mi verdadero hogar”, y luego al fondo, una biblioteca solo de lectura con sofás, tapetes y una ventanita que da a Notre Dame.


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Pero es el único sitio de Paris que estando lleno tiene más encanto.


Pasaron por ahí Hemingway y Henry Miller. Tiene su propia revista la librería, festivales de literatura y bancas en la calle para sentarse a ver pasar gente o para leerse un libro.


A la entrada, en un tablero, el dueño, George Whitman, escribió una suerte de manifiesto. Habla de cómo era antes la calle y cómo, en ese mismo edificio, había en el siglo XVII era un monasterio. Dice también que como no pudo ser escritor, armó su librería como si fuera un libro, que siempre sintió más reales a los personajes de las novelas que a sus vecinos, que cada zona de la librería es un capítulo.

 

Las parejas enamoradas dejan un candado amarrado en el Pont des Arts como gesto físico de su amor, ahí sobre el Sena. Miles dejan en sus cámaras digitales otras mil y un fotos de cada esquina de París. La mayoría solo el rastro del existo del bus turístico de dos pisos que los lleva en volandas de un sitio OBLIGATORIO a otro sitio OBLIGATORIO. Yo dejé una buena cantidad de Euros en la tienda, me llevé libros a los que les pusieron un sello con la cabeza del poeta para que no se me olvide dónde los compré. Les dejo acá unas fotos, de este breve peregrinaje por una librería demasiado muy.



 

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El orden de la lectura sí afecta el resultado

por Bloguero Oficial el 05-30-2011 12:12 AM - fecha de última edición 05-30-2011 12:22 AM

 

1. Arranco el día con Regeneración, de Pat Barker, (ganadora del Booker Prize) que es una novela histórica sobre el sanatorio para soldados ingleses de la Primera Guerra Mundial que sufrían de un síndrome conocido como “shell-shock”. El protagonista es Rivers, el psiquiatra, y Siegfried Sassoon, el soldado poeta que protesta en contra de la guerra y es mandado al sanatorio.
 
2. En medio de un extraño silencio en un día en el que nadie golpea, llama, manda emails, o estorba, logro sumergirme en una página web de PBS con una historia gráfica de la Primera Guerra Mundial.  Editar una buena web es un arte que merece estudio. Luego salto de la exposición digital a un archivo digital de propaganda de la guerra, a un video en youtube del Réquiem de la guerra del compositor inglés Benjamin Britten, bajo la dirección de Lorin Maazel. Encuentro también en Google Books el reporte hecho por un cuerpo médico del gobierno inglés después de la guerra en el que se investiga el shell-shock. Elaine Showalter, feminista y nombre común en los corredores de la alta academia literaria anglosajona, vuelve a sonar: el síndrome post traumático era histeria masculina.
 
3. Nos sentamos a oír Beethoven (por puro azar con un amigo)  y luego, en una charla muy nerd y muy fantástica, decidimos en un golpe de iluminación reproducir en Cuevana.tv La naranja mecánica de Stanley Kubrick.
 
4. Que es quizás la adaptación más genial de uh libro, y ese libro es La naranja mecánica de Anthony Burguess, amante y estudioso de Shakespeare, que logra hacer que Alex hable como el Mercutio de Romeo y Julieta, pero un Mercutio sin amor en medio de la decadencia urbana londinense.
 
5. Y entonces vuelve a la cabeza la Primera Guerra Mundial, donde se enterró una generación entera de jóvenes en las trincheras. Y es que de eso tratan los poemas de Siegfried Sassoon y su companero de sanatorio, Wilfred Owen. 
 
6. A veces pasa así: que una cosa lleva a otra y otra, y un sábado en Bogotá, con sol o lluvia, puede ser glorioso.

Sospecho que en este blog ya he escrito sobre George Orwell, el inglés que escribió 1984 y Rebelión en la granja, dos clásicos escolares que por algún motivo los profes insisten que uno lea a los 15 años, cuando se deberían leer en el último año de universidad y luego ya estando más grande. Y si vuelvo a escribir sobre él es porque no conozco un escritor tan bueno, tan decente y tan necesario para entender el siglo XX.

 

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Orwell fue un escritor muy prolífico, y entre su obra se cuentan otras novelas aparte de las ya mencionadas (Los días de Birmania, por ejemplo, publicada en los años 30), una buena cantidad de ensayos, y tres libros de no ficción inolvidables: The Road to Wigan Pier, en el que Orwell relata sus experiencias con los mineros del norte de Inglaterra, Homenaje a Cataluña y Sin blanca en París y Londres (conocido en inglés como Down and Out in Paris and London). En este último, Orwell  narra sus desventuras en estas dos grandes ciudades, grandes para quienes tienen con qué sentarse en un buen restaurante y asistir a la ópera, pero más bien hostiles para mendigos y vagos. Orwell pasa por varios trabajos desgraciados hasta terminar vagando por Londres y por el campo inglés con una manada de mendigos, con quienes descubre una geografía paralela (el sitio donde regalan té, el refugio donde se puede dormir gratis, la iglesia donde regalan pan, etc.), la esclavitud de un estómago vacío y la crueldad del sistema capitalista. Como dice en su ensayo “Por qué escribo”,  sus annos en la policía inglesa de Birmania, como mendigo y como soldado en la Guerra Civil española le aumentaron  “mi odio natural por la autoridad y me ayudaron a ver realmente la existencia de las clases obreras”.  

 

Orwell nació en la India cuando aún era parte del imperio, estudió en Eton (ese afamado colegio británico que aparece en biografías y novelas de cantidad de escritores ingleses) y luego se hizo oficial del imperio en Birmania. La novela Los días de Birmania y los ensayos “Shooting an Elephant” y “The Hanging” son de los retratos más poderosos e inolvidables que uno pueda leer sobre el imperialismo inglés y las relaciones de poder entre el hombre blanco y el súbdito colonial. Por cierto, hay un excelente libro de no ficción de Emma Larkin, Finding George Orwell in Burma, que sigue los pasos del escritor por este país, hoy llamado Myanmar.

 

En 1938 Orwell publica Homenaje a Cataluña en el que relata su paso por la Guerra Civil española como soldado voluntario de los republicanos. Este libro genial y conmovedor, en el que explica las tensiones dentro del bando republicano y los intríngulis políticos de la guerra, es un testimonio realmente impresionante.

 

Cuenta Orwell que había llegado a España en 1936 con la intención de escribir unos artículos periodísticos, “pero me uní a las milicias casi inmediatamente, porque en esos momentos y en esa atmósfera era la única cosa que uno podía hacer. Los Anarquistas aún controlaban Cataluña y la revolución estaba en plena marcha. […] Era la primera vez que estaba en una ciudad donde la clase obrera estaba al mando. Casi todos los edificios habían sido tomados por los obreros y tenían las banderas rojas, o las banderas rojas y negras de los Anarquistas”. Desde las trincheras empobrecidas de los anarquistas Orwell describe su experiencia de la guerra, analiza las discrepancias entre la prensa y la realidad, se vuelve sospechoso de la demagogia republicana y relata el fin de esa brevísima revolución obrera por la cual él se hizo soldado. “Casi todo el mundo vestía con la ropa burda de los obreros o los monos azules o alguna otra variación del uniforme del miliciano. Todo esto era extraño y conmovedor. Había mucho que yo no entendía, y que tampoco me gustaba, pero me pareció que era algo por lo que valía la pena luchar”.

 

Lejos de ser una crónica voyerista tipo SoHo del estilo Seamos-soldados-por-día o Qué-se-siente-el-rebusque-callejero-en-48-horas, este libro de Orwell y toda su obra (ensayos, novelas y no-ficción) es una lección de vida y de escritura que parece estar pasada de moda. Estos son tiempos para que el escritor vaya a festivales y ferias, para que se encuentre con Su Público, de a conocer Su Obra y retuitíe sus propios tuiters.

 

En ese sentido, los escritores de hoy se ciñen muy bien al primer motivo que Orwell define como el motor de la escritura en su ensayo “Por qué escribo”. El primer motivo es “Egoísmo puro, el deseo de parecer inteligente, de que hablen de uno, de que lo recuerden después de morir. […]  Sería una gran patraña el pretender que esto no es un motivo, y un motivo muy fuerte”.  El segundo motivo es “entusiasmo estético”, el tercero “el impulso histórico” y el cuarto “un propósito político”.

 

Este último motivo o impulso es bien importante en la obra de Orwell y él lo describe así: “es el deseo de empujar el mundo en cierta dirección, de alterar la idea que tiene la gente sobre el tipo de sociedad en el que deberíamos vivir”. Quería escribir sobre la naturaleza y sobre paisajes bucólicos, dice Orwell, pero no le tocaron tiempos para eso. El escritor responde a su historia y sus circunstancias directamente, dice Orwell, sin olvidar jamás el impulso estético. Por eso, confiesa, lo que él más quería era “que la escritura política fuera una forma de arte. […] Mirando mi propio trabajo veo que, sin duda alguna, cuando no escribía con un propósito político mis libros carecía de vida y terminaba escribiendo cosas rosas, frases sin sentido, adjetivos decorativos, en fin,  puras patrañas”.

 

Entre más releo el ensayo más ganas me dan de citarlo en su totalidad, que es el impulso idéntico a querer subrayar párrafos enteros que uno siente propios. O el impulso de leerle en voz alta a un amigo, que lee en silencio al lado de uno, una frase maravillosa. Entonces, como no es tan práctico transcribir la obra entera de Orwell acá, sólo puedo invitarlos a leerla.

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La silenciosa cualidad de los secretos

por Bloguero Oficial el 05-03-2011 10:28 AM - fecha de última edición 05-03-2011 10:31 AM

Hace varios años que el escritor colombiano Julio Paredes no salía al aire con libros. En vez, con sus Libros al viento—la colección de lectura que el Distrito publica para fomentar la lectura en espacios públicos y colegios y que Paredes edita hace ya muchos años—Paredes ha demostrado el impecable gusto y criterio de lector. Yo misma, víctima de las excelentes recomendaciones literarias de Paredes, caí presa de la escritora canadiense Alice Munro. Munro, que escribe unos cuentos cortos absolutamente fascinantes en los que mujeres huyen de matrimonios grises o se adaptan con resignación a esos paisajes de frontera canadienses, es el fantasma que recorre todos los cuentos de Artículos propios (Alfaguara, 2011), su nuevo libro de cuentos.

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El libro arranca con “La pañoleta”, un cuento que Paredes leyó por primera vez en la Feria de Guadalajara en 2007, y que cuenta la historia de la extraña desaparición de una mujer. Lo único que queda de ella es su aroma, atrapado en una pañoleta, que su hija trata de invocar como a un fantasma. Este primer cuento marca el tono y el ritmo de los siguientes cuentos en los que Paredes, con cuidado de relojero y con una prosa controlada y hermosa, bordea el misterioso corazón de hombres y mujeres, pero siempre desde el punto de vista de una mujer. Por ejemplo, “La pulsera” es un maravilloso cuento de una sutil epifanía que tiene Carla mientras nada en una laguna sobre ella misma y su matrimonio: “La arrinconó de nuevo el fantasma que había empezado a tomar forma de unos meses para acá, encajonándose en su pecho: la lenta pero creciente convicción de que el matrimonio con Ramiro había entrado en la antesala donde se acomodaban los corazones que dejaban el amor atrás”. No es odio lo que siente Carla, ni rencor, ni simple hastío, dice el narrador con su cuidadosa construcción de palabras, es…

 

Esa apertura, justamente, esa imposibilidad de decir exactamente por qué los personajes toman ciertas decisiones (en “El encendedor”, por ejemplo, ¿por qué Sergio no abandona a su esposa inválida?) es lo que le da fuerza a los cuentos. La misma fuerza que alaba Ramón Cote Baraibar en la contraportada del libro y que la editorial, en una descripción miserable y facilista del libro, pretende resolver en una frase: “…la pañoleta que es el recuerdo materno, el reloj que es el amor perdido, la pulsera que es la incredulidad…”.

 

Sin querer entrar a definir los objetos que animan los cuentos y que le dan el nombre al libro (la linterna, la fotografía, la máquina de escribir, etc.), creo que eso objetos no son personajes, ni símbolos, ni tampoco excusas, como dijo un reseñista en Arcadia hace poco. Me parece que los objetos son formas de apego o más bien vehículos que las personas utilizan para expresar o para ocultar sus sentimientos. Cosas que son visibles y que tienen una solidez patente, una existencia objetiva, pero que a la vez esconden todo y tienen la silenciosa cualidad de los secretos.  

 

  

 

+Julio Paredes presentará su libro de cuentos junto al escritor peruano Alberto Fuguet el viernes 13 de mayo de 5 a 6pm en la sala Porfirio Barba Jacob. También, junto a Carolina Sanín, Sergio Ocampo y María Jimena Dussán, hablarán sobre la nostalgia y el duelo en la literatura, el sábado 14 de mayo, a las 4:00 pm en la sala Porfirio Barba Jacob.

Se viene otra vez la Feria del Libro y sus alegrías. ¿Cuáles? Pues la alegría de tener excusa de gastarse un chorro de plata en libros. La Feria pasada (experiencia que registré fielmente en este blog), tuve la suerte de que un amigo muy buen lector me paseara y me mostrara cosas excelentes, breves de precio y extensas de calidad. Muchos de esos libros, confieso, siguen en la estantería de “ya casi”.

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Hasta este fin de semana. Que di cuenta de dos cosas muy especiales publicadas por la editorial mexicana independiente Sexto Piso. El primer libro, Me acuerdo, es una extraña autobiografía, no narrativa, en la que el artista norteamericano Joe Brainard resume su vida en un listado de 140 páginas, cada página con 12 frases, y cada frase arranca con la combinación “Me acuerdo…”. La combinación de palabras abre la puerta a esos detalles que hacen parte de una vida pero que uno no sabría donde poner. ¿Dónde poner o cómo darle sentido al olor del closet de los abuelos? ¿Al color específico de los mosaicos del baño de una casa ya demolida? Brainard encontró la fórmula y a punta de frases sueltas rehace su vida. Cito algunas de mis frases favoritas (y podria citar todo el libro, frase a frase):

 

“Me acuerdo de hacer trampas en el solitario” (pp 67)

 

“Me acuerdo de seguir mi dirección en el remite de las cartas hasta incluir ‘La Tierra’ y ‘El Universo’” (Pp 65)

 

“Me acuerdo del problema casi exclusivo de la infancia de perder cosas a través de un agujero en el bolsillo” (Pp 107)

 

“Me acuerdo de los ‘platos buenos’ versus ‘los platos de diario’” (Pp 138”)

 

“Me acuerdo de intentarme poner un bañador que no está seco del todo (Agg.)” (Pp 119)

 

El otro libro es Retrato de Balzac, de Theophile Gautier. Este librito de pastas azules eléctricas y títulos naranja, también de Sexto Piso, es un clásico muy bien escogido, editado y traducido. Se trata de una biografía de Honoré de Balzac escrita por un amigo y discípulo de él llamado Gautier. La biografía, bellísima y muy provechosa incluso si uno solo ha leído un par de cosas de Balzac (yo, por ejemplo), es realmente fascinante y se lee en unas horas. Además, el librito sirve como mapa, por así decirlo, de la obra de Balzac. Para cuando uno logre sacar el tiempo (y toca sacarlo) para leer más clásicos. Cito un par de frases favoritas y me despido sin más novedad:

 

“Aunque parezca extraño decir esto en pleno siglo XIX, Balzac fue un vidente. Su mérito como observador, su perspicacia de fisiólogo, su genio de escritor, no bastan para explicar la grandísima variedad de los dos o tres mil tipos que representan un papel más o menos importante en La comedia humana. […] Esos personajes sostenidos, lógicos, que no se desmienten ni olvidad nunca quiénes son, dotados de una existencia íntima y profunda, que, sirviéndonos de una de sus expresiones, hacen competencia al estado civil.” (Pp. 38)

 

Una idea dominante en Balzac es el dinero: “Hasta entonces se había limitado la novela a la puntura de una sola pasión, el amor; pero el amor es una esfera ideal, fuera de las necesidades y miserias de la vida. Los personajes de esos relatos enteramente psicológicos no comían, ni bebían, ni tenían casa alquilada ni cuentas con el sastre. Se movían en un medio abstracto, como el de la tragedia. […] Con su profundo instinto de la realidad, comprendía Balzac que la vida moderna que quería pintar estaba dominada por un gran hecho—el dinero.” (Pp 55-6)

 

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Elogio a la Séptima, una calle AÚN SIN DESTRUIR

por Bloguero Oficial el 03-10-2011 12:25 AM - fecha de última edición 03-10-2011 12:25 AM

Muerta la Septima, la ciudad queda muda. Visita a ensayo de Michel de Certau a la luz de las obras en Bogota

Más información...

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Bloguera sueca habla de sus lecturas y escrituras

por Bloguero Oficial el 02-28-2011 10:44 PM - fecha de última edición 02-28-2011 10:48 PM

La veternana bloguera sueca Anna Soderbom, 28, habla sobre la cultura del blog en Suecia, su experiencia como bloguera desde el año 2004 (Anna tiene actualmente 3 blogs!) y su club de lectura digital.

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 ¿Cómo es la cultura del blogueo en Suecia?

La cultura del blog en Suecia es muy importante. Tengo muchos amigos que bloguean y otros que no, por supuesto. En los blogs puedes leer sobre las experiencias de muchas personas, hacer amigos, participar en discusiones y entender cómo se forman comunidades de blogueros alrededor de ciertos temas. Además, los blogs son muy importantes para conseguir trabajos, consejos y relacionarse (networking).

 

¿ Qué tantos blogs lees?

Leo blogs todos los días. Los pongo en mi Google Reader y así sé cuando se actualizan. Sigo 65 blogs diferentes, la mayoría son como diarios de personas y otros se tratan de libros.

 

¿Cómo empezó tu blog de libros?

Primero empezamos con unas amigas un club de libros en febrero de 2010. Nos reuníamos y hablábamos de libros, hasta que un día leímos un libro de Alexander Schulman. Él se hizo muy popular en Suecia porque llevaba un blog súper sarcástico en el que escribía cosas terribles y divertidas de la gente. Luego escribió un libro sobre su papá y en las reseñas le fue muy bien y se hizo famoso. También tiene una pequeña librería (que también es su oficina) en la que promociona en las vitrinas libros pésimos a precios exorbitantes. Total que puse en Twiter que deberíamos hacer nuestra reunión del club en su librería, y él me contestó que sí y me dio las llaves de la librería para que nos reuniéramos allá. Desde entonces pensamos que debíamos tener un blog de nuestro club. Somos seis personas y entre todas colaboramos escribiendo para un mismo blog. Desde noviembre del año pasado empezamos a llevar las estadísticas: hemos recibido 4.000 visitantes únicos desde entonces. Yo creo que tenemos entre 50 y 100 lectores fijos.

 

¿Por qué leer un blog de libros y no una reseña tradicional?

Los blogs de libros son más personales. En estos no importa el prestigio del autor. Lo que importa es su tono y lo que la persona piense del libro. Además, la forma del blog está más abierta a la discusión que la reseña, y eso me gusta más.

 

 ¿Cómo crees que un bloguero de libros se gana la confianza de su lector? Digamos que el mundo de papel, uno se guía por la trayectoria de la publicación, el análisis que haga el crítico del libro, el contexto en el que ponga el libro, etcétera.

Yo no me guío por esas cosas. Mi gusto en libros se puede parecer más al de una persona normal que al de un crítico famoso. El crítico puede ser muy erudito, pero sus gustos no son los míos. A un crítico le puede gustar un libro porque está bien escrito o bien investigado, etcétera, pero puede que a mí no me guste. Con un bloguero, me fijo en qué clase de libros le han gustado y miro si tenemos cosas en común y entonces leo su blog.

 

¿Lees suplementos culturales, revistas o otras publicaciones digitales o en papel de ese corte?

A veces las reviso en la web, pero no leo mucho ese tipo de publicaciones.

 

¿Por qué tienes tres blogs?

Porque tienen propósitos diferentes. El primero es un blog secreto que escribo bajo un pseudónimo y lo uso para escribir sobre mi vida personal. ¡Aunque tampoco incluyo cosas súper íntimas! El segundo blog es el del culb de lectura. El tercero lo inicié con mi viaje a Colombia, donde estaré durante 5 meses, y la idea es que lo leans mis amigos y mi familia. Aunque se que otras personas lo leen también. Por cierto, hablaré de esta entrevista en ese blog.

 

¿Tienes algún consejo para los blogueros?

Mi consejo número uno para todo el mundo es: si no estás blogueando, ¡comienza ahora mismo! Y si ya estás blogueando, te sugiero que aproveches las posibilidades de hacer relaciones laborales (networking) a través de Internet.

 

Los blogs de Anna:

http://bokcirkus.blogspot.com/ (blog de libros)

http://hacerseelgringo.blogspot.com/ (blog de Colombia)

 

http://??????.com  (el tercero, ya sabemos, es secreto)

 

 

                                                                              Posdata

 

Siguiendo la recomendación de Anna, anuncio abiertamente qué me gusta y de qué escribo acá:

 

En este blog escribo sobre todo lo que leo, que en general son novelas y toda suerte de publicaciones digitales (revistas, periódicos, blogs, youtube, etc). Tiendo a escribir de libros que se publicaron hace décadas. O sea, no soy fan de las novedades. Tiendo a escribir de novelas y libros de no ficción de autores anglosajones. O sea, pocos latinoamericanos. Lo siento, pero es más barato comprar libros en inglés por Amazon. Tiendo a escribir de lo que se me da la gana. O sea, lo que escribo acá, a diferencia de lo que escribo en la Arcadia-de-Papel, no pasa por consejo editorial. Uso el verbo “tiendo”, porque nada de esto está escrito en piedra, sino en la red, que es invisible.

catalinaholguin

¿Esto es leer?

por Bloguero Oficial el 02-16-2011 05:22 PM - fecha de última edición 02-28-2011 10:51 PM

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Esto que usted está haciendo, que es leer sobre la pantalla, ¿es Leer? Yo escribo con la intención de que usted lea y las estadísticas que arroja mi cuenta de bloguera me indican, por ejemplo, que hay entradas más populares (aquella sobre el debate de la función de la crítica literaria publicada en el New York Times recibió un total de 739 visitas y la reseña del libro de toros de Antonio Caballero  1013 visitas) y otras menos (a la entrada sobre La conjura de los necios, que era una de mis favoritas, solo llegaron 67 lectores). Muy seguramente la publicidad que hace la administradora de Arcadia digital via Facebook afecta mucho el número de visitas. Pero también hay que considerar que hay temas más populares y luego otros que resuenan más entre los lectores habituales de Arcadia.

 

No obstante, se debate mucho sobre la utilidad de Internet, la calidad de la lectura en la pantalla y el futuro de los libros. Unos dicen que el Internet idiotiza (ver el artículo publicado en Arcadia  “¿Será que Google nos está volviendo estoopidos?” de Nicholas Carr) y otros dicen que es lo más importante desde la invención de la imprenta (Clay Shirky, por ejemplo, tiene un blog muy interesante sobre Internet y su impacto cultural).  

 

Hace poco el Adam Gopnik publicó en la revista New Yorker un ensayo sobre todos los libros que han salido últimamente en los EEUU que discuten el futuro de los libros, del conocimiento y de la inteligencia humana en la era web Internet. Según Gopnik, unos autores (como Clay Shirky) son excesivamente optimistas e ingenuos y otros demasiado negativos y  miopes. El ensayo de Gopnik  se complementa muy bien con el artículo de Carr sobre Google, y también con otro publicado por el New York Times a mediados de 2008 sobre cómo leen los jóvenes en la pantalla y sobre si “eso” que la gente hace en frente de una pantalla sí es o no es leer.

 

También hay en EEUU un instituto llamado The Future of Book, que está liderando distintos proyectos experimentales de lectura y escritura digital. Bob Stein, uno de sus miembros, se presentó en la pasada Feria del Libro de Bogotá ante un auditorio taquiado de gentes del sector editorial que pagaron (¡OJO!) por 3 días de charlas sobre El Libro Digital. La respuesta de Stein a aquellos puristas aterrados por la desaparición del libro es que lo que estamos viendo no es la desaparición del libro sino la transformación de las prácticas de escritura y de lectura. Punto. Todos calmados. Y además  Stein sonríe y encima de eso le pagan por ir a lugares a decir eso. Creo que Stein también sonríe porque sabe que la lectura en medios digitales es una bola de nieve económica. Según otro artículo del NYTimes, en enero de 2011 aumentaron un 20% las ventas de e-books juveniles en los EEUU a raíz de la popularización de tabletas electrónicas de lectura como Ipad, Kindle y Nook.

 

Supongo que escribo esto porque a) estoy haciendo una investigación al respecto y tengo el tema en la cabeza ; b) porque he trabajado mucho haciendo contenidos y planeando páginas web y he descubierto, como literata, que crear contenidos para Internet es la manera más fascinante de pensar de veras la relación entre forma y contenido; y c) porque ya cumplo un año de blogueo acá en Arcadia, y bueno, y me parece importante celebrar esto que ustedes y yo hemos venido haciendo hace 12 meses: leer y escribir online.

 

Además, ¿hay algo más fascinante que encontrar buenas lecturas gratis, digitales, de cualquier parte del mundo, que uno pueda mandarle a los amigos y comentarlas luego sobre un café de verdad verdad?

catalinaholguin

Los toros de papel

por Bloguero Oficial el 02-03-2011 09:17 PM - fecha de última edición 02-28-2011 10:53 PM

Siempre he leído a Caballero. Desde el colegio sus columnas en Semana y luego su única novela, Sin remedio. Había leído algunas de sus columnas de toros pero siempre me distraía a mitad de camino, perdida entre chicuelinas y capotes. Igual compré Toreo de sillón, una antología de artículos de toros escritos para la revista espannola 6 TOROS 6.

 

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He quedado felizmente perdida esta vez entre el lenguaje específico de la corrida de toros y los arranques líricos de Caballero. La antología es un gran hallazgo de palabras y frases absolutamente nuevas de un autor que ha construido una gran obra de columna en columna. (Por cierto, vale la pena leer la columna de esta semana "El expresidente" para leer al Caballero inteligente, cafre y acertado)Esta colección, además, es la prueba de que el arte produce más arte, y en este caso ese arte es la precisa sucesión de palabras que convierte un espectáculo controversial en un ritual imprescindible.

 

A pesar de que Caballero se considera apóstol del toreo, no creo que estos artículos sea suficientes para aumentar las filas de esta iglesia. Confieso que el domingo pasado, en toros, no entendí más ni disfruté más las corridas solo por haber leído estos artículos. Y es por eso que el libro está muy bien bautizado: se disfrutan más estos toros de papel que los de verdad. No porque los toros de verdad sean aburridos. Es porque Caballero escribe muy bien.

 

Acá unos fragmentos:

 

“Estaba roto el candado de una puerta de chapa que daba a los tendidos. Media circunferencia de graderíos de cemento, solemnes como los de mármol de un anfiteatro griego, y la otra mitad de tablones desbastados. El ruedo, a la sombra de los eucaliptos y los sauces, gris y desnudo, sembrado de largas hojas oscuras de eucalipto y pepas de palo. Unas gallinas picoteaban en el callejón. Las barreras de sangre muerta, los burladeros pintados con sus numerotes blancos—1, 2, 4, no vi el tres—, y el palco de la presidencia tendido de ropa colgada a secar. Y las montannas, y el cielo intensamente azul con nubes como veleros, y un vago soplo de viento en las copas rendidas de los eucaliptos y en la muselina verde de los sauces, y un olor lejano a fiesta, a humo de lenna, a pólvora, a ruido, a manteca de cerdo.”   

 

“El capote: esa enorme flor de color que brota con sus pétalos abiertos de las manos del torero. Ciertas anémonas marinas, en el fondo del agua, pueden competir en belleza con una chiculina. Pero para contemplarlas hay que bucear veinte metros en el mar Rojo. Y si uno viene de mirar un león en las sabanas africanas, y en cuando acabe lo de la anémona—si quiere gozar de una variedad estética comparable a la que ofrece la corrida—tiene que precipitarse a coger un avión y luego un taxi para llegar al Madison Square Garden de Nueva York y ver una pelea de pesos pesados del boxeo, hay que reconocer que la tarea resulta extenuante.”

 

“Una verónica—ocho verónicas—es tan inagotable como la ola del mar, ‘siempre recomenzada’: y por eso la llamo suficiente. En ella cabe todo. Caben, para empezar, cien toreros distintos: cien maneras y estilos y conceptos del toreo, según quien la interprete. Las ocho que pegó Fernando Cepeda en Las Ventas son solamente las últimas ocho, siempre repetidas, siempre irrepetibles, que he visto yo. Por eso hablo de ellas.”

 

“¡Qué bellos eran! Negros los pedrajas de Sevilla, luminosos de tanta negrura, y sin una sola mota de polvo de los corrales sobre las capas lustrosas. Pues la belleza clásica de los toros de Guardiola exige una limpieza sin mácula, de mármol. Otros toros de hechuras más románticas, más convulsas, admiten cierto desalinno: la arruga puede ser bella. Pero los Guardiolas no: saltan al ruedo bannados y peinados, lavados y planchados, como recién salidos de la tintorería.”

 

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catalinaholguin

Gary Shteyngart: la estrella del Hay

por Bloguero Oficial el 01-28-2011 04:21 PM - fecha de última edición 02-28-2011 10:51 PM

Cada cual tiene su estrella del Hay. Para la redacción de Arcadia la estrella es Germaine Greer. Para mí es Gary Shteyngart. Su última novela, Super Sad True Love Story, publicada a finales de 2010 y aún sin traducir al español es fantástica. No he leído otras cosas de este autor norteamericano nacido en la Unión Soviética y espero arrancar con Absurdistán (reseñada por Manuel Kalmanovitz en la última revista Arcadia), que también promete una buena y saludable mezcla de humor, sátira y drama.

 

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Super Sad True Love Story, que traduce algo como Historia amor súper triste y verdadera, se enfoca en Lenny Abramov, un judío norteamericano de 39 años que, como pocos de su generación, le gusta leer pero, como todos, está obsesionado con la juventud, la belleza y la inminente muerte. Se enamora de una joven norteamericana de familia coreana, Eunice que, como todas las de su generación, está obsesionada con la ropa y su celular (que en la novela se llama apparat), pero como pocas aún se preocupa por su familia. Lenny lleva un diario personal y Eunice escribe emails y chatea. La novela alterna entre las comunicaciones electrónicas de Eunice, escritas en una versión siglo XXII del lenguaje de los mensajes de texto, mientras que Lenny aún usa un idioma más tradicional que adorna con una que otra expresión “joven” o “contemporánea”.  Lenny se enamora de Eunice y luego la relación se acaba. Claro, es una historia de amor súper triste.

 

La relación entre este par de hijos de su época ligeramente desadaptados no tendría nada de particular si no fuera por el momento histórico. Es el futuro próximo de los Estados Unidos—el autor es muy inteligente al no ponerle fecha a ese futuro. El país está a merced de los chinos, la economía depende casi que únicamente del consumo desenfrenado, se avecina un inminente colapso político y la obsesión por la juventud genera industrias que prometen vivir para siempre. Lenny trabaja en una de estas empresas y aspira poder pagarse su propio tratamiento de juventud eterna. (La primera frase de su diario y de la novela es: “Hoy he tomado una decisión muy importante: no me voy a morir”.) El celular o apparat es absurdamente omnipresente. El apparat, una mezcla híper-cafeinada de Facebook con Blackberry, emite por ejemplo información sobre los niveles de “tirabilidad” o **bleep**ability de las personas en un bar así como sus rankings de personalidad en un grupo social. Lenny siempre se raja en esos niveles pues es un tipo feo, le gusta leer (!) y además está al borde de la vejez. Eunice, en cambio, tiene saludables niveles de tirabilidad y sexibilidad.

 

Shteyngart logra una novela ágil, divertida, emotiva y a la vez muy crítica. Me gustaría oirlo hablar, pero a falta de pasaje a Cartagena me quedo con youtube (abajo un video del autor leyendo). Le deseo mucha suerte y paciencia al traductor de Super Sad pues el idioma que Shteyngart se inventa para construir un futuro cercano logra poner esta historia de amor, triste y divertida, en las grandes ligas. 

 

 

 

catalinaholguin

Ignatius J. Reilly: un héroe para los casi viejos

por Bloguero Oficial el 01-20-2011 04:09 PM - fecha de última edición 02-28-2011 10:53 PM

El guardián entre el centeno de JD Salinger es a la adolescencia lo que La conjura de los necios de Jhon Kennedy Toole es a la temprana edad adulta. O sea, los casi treintas. Los protagonistas, Holden Caulfield y Ignatius J. Reilly comparten esa desconfianza absoluta (y contagiosa) de la autoridad y del mundo organizado por los adultos; ambos llevan exactamente el mismo gorro de caza (el de Holden es rojo y el de Ignatius verde). Holden, de 17 años, se ha convertido en el epítome de la rebelión adolescente. Ignatius, de 30 años, es la rebelión llevada a extremos trágicos y absurdos. Dudo que La conjura sea una novela que uno disfrute estando más joven o más viejo, pues los excesos de la prosa y de Ignatius podrían generar una gastritis literaria severa.

 

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Ignatius J. Reilly, es un gordo inútil, lúcido, excesivo, anacrónico y gloriosamente fracasado que vive en la casa de su mamá con quien lleva una relación tensa y sarcástica. Ignatius vive secuestrado en la inmundicia de su cuarto (cubierto con sábanas amarillas que son objeto de burla) donde compone su Obra Maestra en hojas de papel sueltas, hasta que un buen día su mamá estrella el carro contra un edificio. Entonces Ignatius se ve obligado a buscar trabajo.

 

Primero trabaja en Levy Pants, una decadente fábrica de pantalones a la que su dueño no va porque le produce escozor el lugar. Lo último que hace Ignatius, claro, es cumplir la elemental tarea de organizar el archivo (que a escondidas bota en la caneca). En vez, orquesta una carnavalesca huelga de empleados que se diluye como un gran eructo. En su segundo trabajo como vendedor de perros calientes con salchichas radioactivas, Ignatius pasea las calles de Nueva Orleans comiendo perros, eructando y escribiendo otra Gran Obra: el diario del chico trabajador en el que relata sus aventuras laborales. Entre tanto, tiene confrontaciones epistolares con la única mujer aparte de su mamá que parece conocer: Myrna Minkoff, una beatnik judía neoyorkina casi tan extravagante como Ignatius. Casi. Nadie es más superlativo de que Ignatius.

 

La novela, publicada en 1980, once años después del suicidio de John Kennedy Toole, ganó el premio Pulitzer en 1981. El mito es que Kennedy Toole se suicidó porque ningún editor le quiso publicar el grotesco mamotreto (la novela tiene unas 400 páginas). La biografía Ignatius Rising de Rene Pol Nevils y Deborah George Hardy, publicada en 2001, esclarece las circunstancias del suicidio de Toole, y sobre todo su relación con su mamá que era casi tan o más disfuncional que la de Ignatius con su madre Irene.  

 

Según Nevils y Hardy, Toole era un profesor brillante hasta que le llega la orden de reclutamiento del ejército. La temporada militar, la enfermedad mental de su padre y la relación obsesiva con su madre empiezan a sumirlo en un estado profundo de depresión y paranoia. Hacia diciembre de 1968 la situación en el hogar Toole era desastrosa. Según Nevils y Hardy, el padre de Toole deambulaba por la casa completamente demente, “como el fantasma de la Navidad” de Dickens; Toole buscaba desesperado aparatos electrónicos que le estaban leyendo la mente y su madre, Thelma, se la pasaba gritándole a ambos. En enero de 1969, Toole tuvo una discusión devastadora con su madre y se fue. Dos meses después, apareció dentro de su carro, recostado plácidamente al volante, con una manguera que iba del tubo de escape al interior del vehículo. En la introducción a La conjura, el escritor Walker Percy relata la obsesión y la insistencia de Thelma, la madre de Toole, para que se publicara el manuscrito de la novela.  

 

Este clásico de la literatura norteamericana nunca ha sido llevado al cine, aunque ha habido muchos intentos. Últimamente se habla de la posibilidad de una versión protagonizada por Will Ferrell. Acá un tráiler genial realizado por algún anónimo fan, un videoclip de un actor amateur con la gorra verde y la rotunda panza emblemáticas de Ignatius J. Reilly y el actor Stephen Fry hablando sobre su proyecto de hacer una peli de La conjura.

 

Un dato curioso adicional: el disco Neon Bible, del grupo canadiense Arcade Fire, toma su nombre de la primera novela de Toole, que escribió cuando estaba en el colegio. Acá un video genial de la canción Neon Bible y también una interpretación unplugged de la misma canción realizada para el súper blog musical frances Blogotheque: concerts a emporter.

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